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domingo, 16 de mayo de 2010

SER EPITAFIO

Estaba el otro día llegando a puerto en el inefable Proteo cuando, de pronto, sonó mi móvil. Y en contra de mis hábitos -cuando navego no hablo por teléfono-, atendí.
Era una llamada del "más allá". Me explico: quien telefoneaba era una maestra encantadora a quien había conocido dos años atrás gracias a mi visita a su escuela de primaria, en Vilafranca del Penedés, para charlar con su clase acerca de mi libro infantil "El llibre màgic" -se trataba de niños de nueve años, más o menos, y creo que fue allí donde una niña, con los ojos muy abiertos, me preguntó: "¿Tú duermes?".
La cuestión es que Anna, la maestra, me llamaba para algo insólito: me pedía permiso para citar -cincelar- una frase de mi novela "L'illa de l'última veritat", en la lápida de la tumba familiar. Como es natural, me impresionó y halagó a un mismo tiempo su petición y por supuesto accedí a que así lo hiciera.
La lápida en cuestión tiene una larga historia que, como estaba yo navegando, no pude escuchar por teléfono, de modo que le pedí que me la contara en un mail. Lo hizo, y no tiene desperdicio. (Os copio su carta, en tres fragmentos, en los comentarios).
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PETICIÓN: En su mail, Anna pide que opinemos acerca de cuál de las dos frases que ha elegido es adecuada para la lápida y cuál para el recordatorio. ¿Podéis por favor dejar apuntada vuestra opinión?
Frase A: "Quizás la muerte es lo mejor de la vida. Habrá que verlo".
Frase B: "Hagamos lo que hagamos acabaremos muriendo. Vale la pena hacer lo que deseemos, ¿no?"
Yo voto la A para la lápida y la B para el recordatorio.
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Hay algo extremadamente íntimo y halagador en que una persona viva elija para su tumba las frases de otra persona viva. Y en que desee que la autora de las frases dé su consentimiento. Se trata de un lazo indisoluble, un lazo elegido para la eternidad.
Es completamente distinto a escribir una misma la frase o a elegir la de un autor ya fallecido y por supuesto célebre. (Mi editor bromea conmigo y me llama Lord Byron y Rabindranah Company).
En fin, la vida, por suerte, no deja de sorprendernos.

Aquñi dejo mis artículos más recientes aparecidos en La Vanguardia. Espero que los disfruten. :-)