lunes, 8 de diciembre de 2008

CINE Y ESTADO DE ALERTA


Os voy a dejar hoy, para recomendaros una película, el artículo que publiqué en El Periódico de Cataluña el sábado pasado, día de la Constitución.

Y como apostilla os voy a dejar también otro que publiqué hace meses. Hasta cierto punto, son el mismo, como veréis.

MEMORIA HISTÓRICA (El Periódico de Cataluña, 6-12-2008)
Flavia Company
Escritora y periodista
Es en épocas como ésta cuando más debemos preocuparnos todos por lo que pueda acontecer, cuando más debemos mantener la alerta. Épocas de dificultades económicas y de desempleo creciente. De incertidumbre y angustia. Épocas de sálvese quien pueda, de todo vale y de desorientación generalizada en las que la gente busca clavos ardiendo a los que agarrarse.
Y es en momentos así cuando artistas e intelectuales deben clavar sus agujas de acupuntores –casi imperceptibles pero tan vitales- en una realidad que necesita pequeñas pero continuas advertencias para no descalabrarse. En ese sentido, les recomiendo encarecidamente que vayan al cine a ver “La ola”, una película que analiza los peligros de momentos históricos deprimidos y el riesgo siempre presente de que vuelvan a ocurrir las monstruosidades que creemos haber desterrado de por vida. Un trabajo excelente del director Dennis Gansel que nos recuerda o, mejor aun, nos avisa de que en el interior de todas las personas, por cultas, sensibles o educadas que sean, anida siempre una bestia inexplicable dispuesta a obedecer las órdenes más salvajes.

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SOMOS LOS OTROS (16-7-2008, El Periódico de Cataluña)
Flavia Company
Escritora y periodista
Hace apenas unos días fui a devolver unas gafas de sol defectuosas a una farmacia del barrio. Me atendieron correctamente, pero como el dueño no estaba, el dependiente me indicó que sería mejor que pasara el lunes, que de todos modos él se quedaba las gafas porque era evidente que habían salido mal y, además, cito textualmente “te las cojo porque no es como cuando vienen los sudamericanos con sus tonterías”.
Arrebaté de las manos del personaje que había proferido tamaña sandez mis gafas y le espeté: Pues como a pesar de este catalán de siete generaciones que me camufla yo soy sudamericana, mejor no me las cojas. Y me fui.
Anduve hasta casa pensando en la crisis económica que tenemos encima. Y relacioné sin dificultades ambas cuestiones, como harán ustedes a poco que lo piensen. La escasez –esta escasez de ricos derrochadores- nos empeora. Pero ahí estan la educación y la cultura, para salvarnos, y para aceptar al otro, no sólo porque es lo justo, sino porque cualquier día los otros podemos ser nosotros, un día en que ya no estemos a tiempo de defender que se los respete. No bajemos la guardia.

16 comentarios:

ANTONIO dijo...

No he visto, Flavia, "La Ola", pero tendré que verla, aunque sea porque tú la aconsejas. El cine no es de lo que más entiendo. Voy a hablar ahora de la llamada "crisis". El pobre, con la crisis, sigue siendo pobre, aunque más. El rico, con la crisis, sigue siendo rico, aunque menos. Resulta que los ricos (los Bancos, las Multinacionales), sI en un año ganan, pero ganan menos que el año anterior, no dicen que han ganado menos, sino que han perdido un porcentaje. El pobre, simplemente, se limita a vivir como puede y a callar. Resulta, pues, que con la crisis, el pobre es más pobre, pero el rico es menos rico. Ya lo decía nuestro compatriota Marcial, un romano ilustre procedente de Calagurris (Calatayud).

Semper pauper eris, si pauper es, Aemiliane.
Dantur opes nullis nunc nisi divitibus.
(Epigramas, V, LXXXI)

(Siempre serás pobre, Emiliano, si eres pobre. Ahora las riquezas no se dan a nadie, sino a los ricos).

Como vemos. nada (o muy poco) ha cambiado.

Era Plauto el que escribió: "Pobre es el que nada tiene, pero tiene a quien pedir, pero más pobre es el que nada tiene y no tiene a quien pedir".

Que tengáis, todas y todos -y yo también-, suerte en la Lotería de Navidad. A veces existen los milagros.

Chica cotilla dijo...

Que facil es juzgar a la ligera,lo diferente,lo que no se conoce.
Tu post me ha recordado aquel escrito de Niemoller.
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, / guardé silencio, / porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, / guardé silencio, / porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, / no protesté, / porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos, / no protesté, / porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme, / no había nadie más que pudiera protestar.
Felicidades por el blog

Ah...i visca la Rapita

Flavia Company dijo...

Antonio:
Es así, en efecto. De la pobreza nadie saca a los pobres. El único lugar por el que se sale de la pobreza es el dinero. Sería paradójico encontrarlo en el lugar llamado pobreza.

Chica Cotilla:
Visca la Ràpita.
Y sí, fabulosas esas palabras que citas. No podemos olvidar que somos los otros. Aunque haya muchos que lo olvidan constantemente.
Gracias por tu comentario.

ANTONIO dijo...

Flavia,

Tu "Blog" es una maravilla. Una fuente de agua cristalina, de donde todos podemos beber. Me encantan tus escritos. Ya los saboreé cuando los leí en "El Periódico. Sigue siendo la que eres. Lo dijo el oráculo de Delfos:
"Sé (de "ser") el que eres".


Chica Cotilla:

Es una gozada leer el escrito de Niemoller. Ya lo había oído en algún sitio, pero no sabía quién era su autor. Un día de estos colgaré aquí un escrito que redacté yo sobre la soledad de los judíos durante el Holocausto, cuando hace unos años, un dirigente de Israel, en tono muy serio y dirigiéndose a Dios, dijo:
"¿Dónde estabas tú entonces?".

NáN dijo...

Un fuerte texto el que dedicas a la labor de los intelectuales (ahora que ha pasado de moda lo del "compromiso").

Y triste el otro. Continuamente repetido.

Botavara dijo...

Cuánto daño hace la "comodidad" de la mirada unidireccional y fija.

Flavia Company dijo...

Nán:
No se entiende que pueda pasar de moda el compromiso, pero tienes razón, el compromiso, para algunos, es solo una moda más.

Botavara:
Mucho daño, sí. Así nos va.

winsta dijo...

Flavia, leí tu artículo en El Periódico sobre La ola. Habrá que ir a ver esa película.
Respecto a las palabras del dependiente: “te las cojo porque no es como cuando vienen los sudamericanos con sus tonterías" te diré que pese a lo que dijo seguro que él no se considera racista.
Cosas peores he oído seguidas de la apostilla "y que conste que yo no soy racista"
En fin, como dices tú, así nos va.

ANTONIO dijo...

Más sobre la crisis y la ruina (de los ricos):

Pobre no es el que tiene poco sino el que mucho desea.
(Séneca)

La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos.
(Platón)

Flavia Company dijo...

Winsta:
La gente no reconoce en sí misma lo que considera defecto de los demás, ¿verdad?

Antonio:
Muy buenas esas citas. Gracias por copiarlas aquí para todos.

NáN dijo...

Antonio, creo que te refieres a una pobreza psicológica: la de los que no somos pobres.

Hay otra más profunda: la que afecta a la supervivencia diaria: ellos viven siempre en crisis, pero nuestra crisis agravará los riesgos de su supervivencia.

Grandes extensiones de terreno cultivable en países hambrientos que ahora se plantan para hacer biocombustible. George Mombiot, en The Guardian, planteó al respecto: "¿No sería más rápido, y por tanto más humano, que los licuáramos a ellos para llenar nuestros depósitos de combustible?"

Ayer leí en el periódico que grandes empresas occidentales están comprando terrenos inmensos en esos países para cultivar para Occidente, simplemente porque podemos pagar más.

Son buenas las citas que has puesto, porque da vergüenza que entre nosotros, los que incluso tenemos ordenador y pagamos la cuota de Internet, nos sintamos pobres porque deseamos más. Somos nosotros los que tenemos que cambiar y ayudar a cambiar las cosas. (Quizá haya llegado el tiempo de recuperar las ganas de luchar y el modo de compartir que teníamos de jóvenes).

Pero esa crisis que nos da tanto miedo (también a mí, que seguro que perderé capacidad de hacer cosas que deseaba) significará la muerte para millones de personas.

Pero sobre todo, como dice Flavia, será el momento de la alerta, porque con el miedo se cuela la insolidaridad.

Flavia Company dijo...

Nán:
Esa pobreza de la que hablas es la que de veras puede llamarse así. Es la miseria. La material, de los que la padecen y la del alma, de quienes permitimos que alguien la padezca. Menuda cruda realidad la planteada por Mombiot: ¿No sería más rápido, y por tanto más humano, que los licuáramos a ellos para llenar nuestros depósitos de combustible?
Más rápido, sin duda. Más humano... una ya no sabe qué significa ser humano.

ANTONIO dijo...

Nán,

Tienes razón en lo que dices de la pobreza. Ya podían Platón y Séneca dedicarse a predicar conductas morales, el primero con sus "ideas", el mundo ideal contrapuesto al mundo real, el nuestro, y el segundo con su "estoicismo" y el conformarse con poco (material), haciendo alardes a lo espiritual. Pero, y en eso estoy totalmente de acuerdo con lo que tú piensas, Platón vivía como un "ciudadano" con todos los derechos, rodeado de esclavos y mujeres sin inguna clase de derechos. Personalmente creo que ni sus obras las escribía él, sino que las dictaba a esclavos que sabían leer y escribir más que él.

En cuanto a Séneca, compatriota nuestro por cordobés, no olvidemos que fue el tutor de Nerón, ese monstruo que llegó a ser Emperador, con la benevolencia de su madre Agripìna, la sobrina-consorte del Emperador Claudio y "de facto", con más poder de decisión que el propio Emperador.

Algunas lenguas dicen (lo leí hace tiempo en una revista francesa) que Séneca había sido uno de los "amantes" de Agripina y que podría ser el padre de Nerón, el hijo de Agripina. No es entonces de extrañar que Agripina nombrase a Séneca "tutor" de Nerón. Pero, cosas de la vida, tanto Agripina como Séneca se fueron de este mundo por voluntad de Nerón.

Me he salido del tema, pero, a lo que íbamos: Séneca vívía rodeado de riquezas. Así se puede predicar bien.

Resumiendo: es una vergüenza que en los países desarrollados se derroche tanto, cuando en estos mismos países y otros muchos más hay gente que no puede ni comer.

Anda por ahí un proverbio chino que dice: "Todo el que tiene más de lo que necesita es un ladrón".

A ver quién es el guapo o la guapa que tira la primera piedra.

Perdonadme la extensión, porque no he cumplido la norma que da Horacio en su "Ars Poetica" (335):
"Quidquid praecipies, esto brevis"

"Sea lo que sea lo que enseñes, sé (de "ser") breve".

Francis Black dijo...

Hola bueno esta peli no la he visto , los articulos los lei en su momento .Es cierto que en momentos malos o peores es mas facil que gane el lado mas bestia de las personas , pero yo lo que veo es un problema de base , no es normal que una ciudad se anuncie : COMO LA MEJOR TIENDA DEL MUNDO , esto ya implica que los valores colectivos estan fatal o que un politico diga que la solución es consumir . En el CCCB hay una exposición sobre el tema , que tengo que volver a ver .

Yo creo que si la idea es mala , por muy bien que la hagas el resultado sale mal , pero si encima lo haces mal es un desastre y ahora estamos aqui .

La idea de el consumo por el consumo concentrado en una parte minima de la población mundial crea miseria a unos y fustración a los otros que ven que nunca llegan a tenerlo todo , que se van creando necesidades nuevas que parecen ya primeras necesidades , este tema lo toque en mi blog con el nombre de Zapping .

Flavia Company dijo...

Antonio:
Genial ese proverbio chino: Quien tiene más de lo que necesita es un ladrón. Qué cierto es. Y qué difícil dejar de robar, tal y como funciona este mundo nuestro, ¿verdad?

Francis:
Buenísima tu reflexión. Es cierto. Vivir en una ciudad que vende su imagen con el eslogan "la mejor tienda del mundo" es como para plantearse y replantearse unas cuantas cosas.
Como escribió Adela Cortina en un libro suyo que os recomiendo con vehemencia, titulado "Por una ética del consumo", es ya grave que la gente tome como pasatiempo consumir, lo que ha dado lugar a la aparición de la expresión "ir de compras" cuando lo que deberíamos hacer es, cuando lo necesitamos, "ir a comprar". Parece solo un matiz, pero es todo un modo de entender la vida.

ANTONIO dijo...

Pues sí, Flavia, tienes razón.
Con tanta crisis y con lo que se ve por todas partes, queda uno un poco desesperanzado.

Ahí van las palabras con las que inició Beethoven los coros de la Novena Sinfonía, antes de introducir la ODA A LA ALEGRÍA de Schiller.

"O Freunde, nicht diese Töne!
Sondern laßt uns angenehmere anstimmen,
und freudenvollere.
Freude! Freude!"

(Amigos, no más ya estos tonos. Hagamos resonar otros más agradables y más llenos de alegría.
¡Alegría!, ¡Alegría!)

Beethoven, que no sabía Latín, seguramente había leído en traducción la Cuarta Égloga de Virgilio, que comienza así:

"Sicelides Musae, paulo maiora canamus!"

(Musas Sicilianas, ¡cantemos algo más grande!)

En concodancia con todo esto, ahí va un escrito tan real como la vida misma. Es largo, demasiado largo. No es obligatorio leerlo, pero, si alguien no tiene nada mejor que hacer, ahí está.

"Querida Aurora,

Yo, con tu permiso, te tengo que decir que te estoy muy agradecido y luego te diré por qué, pero ahora tienes que saber que te estoy muy agradecido y éste es el motivo por el que te escribo este escrito, y valga la redundancia, porque yo, que soy una persona agradecida, no me puedo reprimir este sentimiento, porque no sería lógico y tampoco sería adecuado ser un desagradecido, porque eso sería propio de un malnacido y yo, como sabes tú, y sabe todo el mundo, no soy un mal nacido, sino que soy un biennacido porque, como es lógico, a mí me parió mi madre, y me parió de una forma natural, como se hacía antes, no como ahora, con todos esos inventos que han hecho para que lo que es un parto parezca una operación, porque a mí eso no me gusta, porque yo creía que las operaciones eran para cuando uno estaba enfermo, o lo que fuera, y a mí, cuando me parió mi madre, a mí no me pasaba nada raro, sino que todo era natural, como eran las cosas antes.

Pues eso, como te decía, yo te iba a redactar un escrito porque estoy muy agradecido contigo, pero, lo que pasa, ¡maravilla de la vida!, ahora me doy cuenta de que te estoy escribiendo porque me da la gana, sí, porque me da la gana, porque a mí mi madre me parió así, pero, bueno, eso tampoco tiene excesiva importancia porque, según me imagino, a todos nos parieron nuestras madres (a cada uno la suya) y, en la mayoría de los casos, de forma natural.

Bueno, pues, vuelvo ahora al principio, es decir al comienzo de este escrito, porque, aunque no sea el agradecimiento el motivo principal de este escrito, sí es verdad que me da un buen motivo para desprenderme de toda una serie de traumas y cosas que han amargado mi vida, porque, ¿es así?, tú eres psicóloga y eres de las que no cobran o, por lo menos, no nos cobras a nosotros, porque, claro, tú eres una psicóloga de las que hablan y se ríen, es decir, tú no eres como esos psiquiatras de diván que, cuando tú vas a verlos, ponen cara inexpresiva y se limitan a escuchar, sin hacer el menor gesto de aprobación o reproche, y a veces te dan la sensación de que son mudos. Que sí, que yo me los conozco. Y encima, te cobran sesenta Euros por aguantarte tres cuartos de hora. Eso es otra cosa. Tú eres diferente.

Pues, oye, Aurora. Yo estaba ayer en inmejorable compañía y tú me dijiste una frase que prácticamente me ha solucionado la vida. Sí, la Vida. Y eso me lo dijiste a mí que voy ya por el quinto decenio buscando alguien que me diga lo que tengo que hacer y, pobre de mí, me he agarrado a todo lo que he encontrado, sí, a todo.

Fíjate tú: en un tiempo le hice caso a ese tipo griego que no tuvo otra ocurrencia que escribir dos éticas. No una. El tipo escribió dos. Yo, en mi ignorancia, le hice caso a un individuo que sostenía que las mujeres no tienen alma. ¡Menudo elemento! No me reconozco yo a mí mismo leyendo a ese tipo. Y encima el tío escribía en griego. ¡Menuda faena! Creo que se llamaba Aristóteles.

Luego vino ese otro que no tuvo otra ocurrencia que abrirse las venas en una bañera de agua tibia. Decía que era un suicidio concorde con su Filosofía de la Vida, con su Ética. Si no hubiera tenido ni bañera ni agua caliente, seguro que no se habría suicidado, pues no se iba a meter en una bañera de agua fría, ni mucho menos en un río, como el de mi pueblo, que lleva un agua que es pura nieve. Bueno, pues, eso, que Séneca no tenía las ideas en su sitio. Pero bueno, yo tengo una teoría sobre el suicidio de Séneca. En realidad no se suicidó por ninguna teoría. Yo sé por qué se suicidó, pero no te lo voy a decir, porque resultaría un poco grosero. Te voy a dar una pista para que lo descubras tú. Mira, ese tipo había sido muy amigo de la madre del Emperador, esa puta llamada Agripina. Sí, y no me pongas mala cara: yo sé lo que era la tipeja esa: no hay palabra para definirla. Pues bueno, a lo que iba. Pues yo sé, porque es así, que esa mujer ya no le hacía caso alguno a nuestro personaje y él, como muy bien sabéis vosotros y vosotras, sublimó ese desprecio y luego pasó lo que pasó, lo que todo el mundo sabe.

Te podría citar más ejemplos de gente que han medio arruinado mi vida, por lo menos las primeras décadas de mi vida. Te podría citar a ese individuo que escribió en Latín allá por la Edad Media y que era un Santo. Bueno, eso dicen. Luego está el otro que escribía en Alemán (¡coño, con lo difícil que es el Alemán!). Bueno, pues este último escribía muy bien, que sí, que escribió muy bien. Bueno, eso es lo que dicen todos, todos los que lo han leído (yo también), pero, si quieres que te diga la verdad, a mí ese tipo no me gusta, porque, como he dicho antes, aunque escribe muy bien, no hay, que yo sepa, persona que lo entienda. Bueno, yo por lo menos no lo entiendo.

Luego está ese otro más reciente, bueno, lo de reciente es un decir, porque lleva ya unos ochenta años muerto. También ese escribía en Alemán, como si no hubiese lenguas más fáciles y, si quieres que te diga la verdad, lenguas mejores, porque yo a ese no le perdonaré que escribiera en Alemán cuando ya existía el Castellano y el Catalán. Que me objetarás tú que él no tenía por qué escribir en estas lenguas porque las desconocía, pues yo te diré a ti que, si no las conocía y quería predicarnos también a nosotros, pues que las hubiese estudiado. No sigo con él porque es un autor que me cae bien, y hasta me gusta, y veo que ya no me controlo. Si sigo así, podría escribirte algo de lo que después tuviera que arrepentirme. Ese tipo sólo hablaba de valores y de simpatía o empatía. Lo que sea.

Vuelvo ahora al principio, porque, después de la catarsis a la que me estoy sometiendo, veo las cosas de forma diferente y es porque vosotros y vosotras hacéis milagros. Sí, milagros. Ahora me estoy dando cuenta de que te escribo esto no ya porque me da la gana y me da la gana porque me madre me parío así, a lo natural, sino porque te estoy sumamente agradecido, y agradecido por una frase que tú me regalaste el otro día, sí, una frase sabia, una frase potente, una frase práctica, una frase sencilla, una frase prodigiosa. En realidad es una frase divina, porque parecía salida de lo más hondo y lo más noble de una diosa. Fíjate si es importante. Bueno, pues a ello voy. Pues la frase era

Disfruta de ella

Y yo que me aplico, o me aplicaría a ello. Bueno, pues ella es toda una mujer. Es hermosa. Es bella. Es la Belleza. Es la Hermosura. Es simpática. Es agradable. Es inteligente. Es buena. Tiene unos hijos que son dos joyas. Y tiene todo un marido que es un tío afortunado. Sí, muy afortunado. Oye, ¡Qué hombre más inteligente! ¡Qué suerte ha tenido el tío! Seguro que es para ella el mejor hombre que existe. Oye, que yo no le tengo envidia. Que me alegro por él. Que sí, que me alegro por él. Y por ella también.

Tu frase es bonita, pero ahora me doy cuenta de que, como nada es perfecto, tú tampoco eres perfecta, y tu frase tampoco lo es. La próxima vez la dices corregida. Tienes que decir

Disfruta con ella.

Eso sí que es una frase. La tuya presupone algunas cosas que no se pueden presuponer. Con la tuya parecería que uno quiere usar o abusar de la persona. Con la mía es otra cosa.

Me propongo yo poner en práctica mi propia frase y me doy cuenta de que es imposible. Oye, tienes que saberlo: a mí ya me gustaría, pero yo soy un hombre de principios. Hay cosas a las que un hombre como dios manda no debe ni acercarse. Ni una mujer tampoco. O sea, que por principios, mi frase no es aplicable. Luego pienso yo: ¿por qué no mandar a los principios a otro lugar? Pues aún así, la frase es imposible de aplicar: ella está bien servida en su casa, oye, que sí, que eso se nota, que se nota en la mirada; y yo, según creo, tampoco estoy mal servido.

Resumiendo, querida Aurora, que tampoco me vale tu frase y, te lo digo claramente, es una pena, pues mira que la frase es buena. Decir buena es decir poco, porque es la mejor que he oído. Pero bueno, da igual, porque yo soy un hombre de palabra y lo que digo lo cumplo, y yo te dije que te haría un regalo para el amigo invisible y, como te lo dije, te lo voy a hacer, y no me voy a conformar con un regalo, pues podrías suponer que lo hago a la fuerza y tú sabes bien que eso no es verdad, que no, que yo no hago las cosas a la fuerza, y por eso te voy a hacer dos regalos, sí, dos, el doble de uno y, también te lo digo, no te hago tres porque sería excesivo y tú podrías pensar que yo no tengo límite y eso no sería verdad, porque yo sí tengo límite, sí un buen límite.

Bueno, pues queda así, que disfrutes con mis regalos y te los pueda hacer cada año, cada vez que celebremos el amigo invisible y, si no te parece suficiente, pues, da igual, porque tampoco habría que esperar al amigo invisible, porque yo a ti un regalo te lo puedo hacer en cualquier momento y sin complicaciones, porque yo soy así y yo a ti te quiero, y te quiero mucho, y aquí es porque me da la gana, porque yo soy así, porque así me parió mi madre y yo estoy muy orgulloso de ello, y de todo, y de que tú y yo seamos amigos, porque te lo voy a decir de una vez, y con esto me propongo acabar, y te lo voy a decir para que lo sepas, por si todavía no lo sabes, por si lo has olvidado, por si tienes alguna duda:

Aurora, tú eres un tesoro, tú eres un encanto, tú eres una mujer que vale mucho, y yo, que no soy ciego, pues eso: yo a ti, Aurora te quiero mucho.

Uno (de tus admiradores)"