sábado, 21 de mayo de 2016

UNA CARTA DE HARU

Foto tomada por Mireia Udina del manuscrito que realicé para ella con plumín, papel y tinta artesanal de la página que eligió de Haru tras ganar el premio de fotografía organizado alrededor de la novela.





La novela HARU ha creado una comunidad. Las personas que la han leído se sienten parte de ella porque saben, compenden, sienten que HARU somos todos.





NUEVO SORTEO: ¿QUIERES UNA CARTA DE HARU PARA TI O PARA ALGUIEN A QUIEN QUIERAS DARLE UNA SORPRESA?

El premio va a ser una carta de HARU para ti o para la persona a la que decidas regalarle un ejemplar de HARU. La carta será manuscrita (por mí), con plumín, papel y tinta artesanales. Una carta creada solo para quien gane el sorteo. Única e irrepetible. Y se enviará por correo postal, a la antigua usanza.
¿En qué consiste el sorteo? ¿Qué hay que hacer?
De nuevo vamos a recurrir a la fotografía: se trata de hacer una foto de un ejemplar de HARU de la SEGUNDA EDICIÓN, sea castellana o catalana, junto a un objeto de la persona a la que quieres que vaya destinada la carta. (También es posible, si tú ya tienes tu ejemplar de HARU, que le regales un ejemplar de la segunda edición a un buen amigo/a y que la carta la pidas para ti, por supuesto). Ese objeto que aparezca en la fotografía va a orientar a HARU acerca de la persona que va a recibir la carta, razón por la cual debe tratarse de un objeto significativo, simbólico, especial, querido por la persona o que la defina.
¿Qué hay que hacer con la foto?
Colgarla en el muro de facebook de Flavia Company Itinerarios de Escritura: https://www.facebook.com/itinerariosdeescritura.flaviacompany
o enviarla a flavia.company@gmail.com
Hay tiempo hasta el día 21 de junio.
El ganador o ganadora del sorteo se anunciará el día 24 de junio.

domingo, 8 de mayo de 2016

HARU EN "LA VANGUARDIA", POR ANNA M. GIL



Pocas veces una reseña se parece tanto al libro del que habla. Gracias, Anna M. Gil, por esa lectura tan profunda, tan intensa, tan certera.

jueves, 7 de abril de 2016

HARU según XÈNIA BUSSÉ



Foto de ejemplares de Haru realizada por Marina Company

Foro de Flavia Company y Michi realizada por Miri Garcia

Mi más sincero agradecimiento a la reseña que Xènia Bussé dedica a "HARU". Me ha dejado sin palabras.


Aquí el artículo original, en catalán:
http://www.mon.cat/…/04/namaste_haru_namaste_flavia_162118.…

Aquí la traducción al castellano:


Namasté, Haru; namasté, Flavia
por Xènia Bussé 7 de Abril 2016 a las 12:06 h

Cuando empiezas a leer "HARU", el último libro de Flavia Company, al cabo de un rato notas que hay algo que te acompaña. En mi caso fue una especie de ritmo de fondo, que era diferente del de cada día, a menudo apresurado. Veía a la joven Haru llegando a la escuela donde aprenderá las artes del arco y la flecha y muchas otras que aún no sabe ni nadie le dice. Aparte del ritmo, que ya me había atrapado, a HARU la veía todo el tiempo en imágenes HD, así como al paisaje y a los compañeros y a los maestros que la rodean en su juventud. Está un poco enfurruñada y está un poco resentida con los de su casa (¿quién no lo está, a los 15 años, a ver, por la razón que sea?). En mi caso, leo HARU y la cadencia de todo cambia. Cierro el libro y la luz cuando ya me estoy durmiendo, de noche, y me pongo a esperar el tifón de pensamientos que me vienen, como siempre, cuando pongo la cabeza en la almohada. Pero hoy no es así, hoy el alud de los pensamientos llega más pausado, en frases cortas. Como las que Flavia le hace decir a Haru, o a su maestra Kazuko, o a Tame.
Si os decidís a buscarlo a una librería, el volumen de «HARU» no tiene pérdida: es aquel volumen precioso y sutilísimo en que, como ha explicado Flavia, todo está buscado y encontrado: la cubierta, que ha hecho su hermana Mirinda Company, el aspecto de volumen de la Bernat Metge-clásicos griegos, las frases impresas en la cubierta y la contracubierta, las guardas, la foto de Flavia, en la solapa de atrás. O el dibujo que ha hecho ella misma en la página 381, una casa al borde de un río, cerca de unas montañas con nieve o estrellas. Incluso el book-trailer, con música, también, de Flavia. Algún día sabremos que ha inventado una nueva sartén, un punto nuevo para hacer media o una forma nueva de vela para barcos. ¡Así es esta mujer! ¡Lo toca todo!
Flavia me decía en uno de esos ríos de whattsapp o correo electrónico que la gente nos enviamos: «Este es el libro». Como siempre hace, Flavia nos vuelve a sorprender y, esta vez, rodeada de filosofía y palabras ordenadas a la manera oriental, nos cuenta la vida de alguien, entera, la historia de un humano, que, tal y como siempre nos ha pasado a los humanos por la empatía que nos caracteriza -o nos caracterizaba, ya no lo sé- puede ser nuestra. Haru es joven y no entiende el mundo pero cree que sabe qué quiere, Haru aprende y conoce y se equivoca, hace cosas y tropieza. Se detiene y piensa. Se pierde y vuelve. Busca, ve, hace, conoce y finalmente sabe, hasta el punto de que nota que no sabe nada. Este debe de ser el punto de la sabiduría. «Haru» es un viaje, una historia, pero también una conversación: contiene fábula y filosofía, diálogos y versos.
En una de las páginas, Flavia ha dibujado una dedicatoria. Es un carácter caligráfico oriental, no sé de qué lengua, o quizás de ninguna. Me fijo en un punto dibujado, de tinta negra, que atraviesa dos, casi tres páginas. La tinta que persiste a través de las hojas de papel. Es como el aliento de esta historia, que atraviesa capas nuestras, de cada uno. La tinta utilizada por Flavia, que continúa escribiendo siempre a mano, debe de ser una especie de metáfora de las cosas trabajadas, manuales, sudorosas, digeridas aunque sean difíciles. La tinta existe desde que hay escritura y la escritura inventó la tinta para que fuera posible que lo que alguien explicaba, pudiera quedar para siempre.
Flavia nos hace pensar, queramos o no. Y como quien no quiere la cosa. Porque si bien ella ha dicho en alguna entrevista que le ha parecido que «HARU» se escribía sola, creo que, como lectora, le puedo decir que el libro se lee solo. Al abrirlo, parece que, más que en ninguna otra cosa, nos metemos con los pies dentro del mar, a sentir las olas, a dejarnos llevar por el movimiento.
Cuando la conocí, hace un montón de años, Flavia era como ahora. Me la he ido encontrando muchas veces, hemos hablado y yo la he leído. Hemos hablado de libros y otras cosas, como de la princesa Flavia en la película «El prisionero de Zenda", que nos encanta a las dos, o de Clarice Lispector, a quien ella admira tanto y que a mí me cuesta. Me hace pensar muchísimo en la Haru misma, no lo puedo evitar. En la tenacidad que ha puesto, toda la vida, en escribir, en narrar cosas y personas. En cómo ha explicado, siempre, cómo escribe y por qué, sin poner nunca misterios de por medio. Esto debe de ser por cómo es ella de transparente, en muchos aspectos, pero también debe de ser porque ella también es maestra y conoce cómo son los aprendizajes: interminables.

jueves, 31 de marzo de 2016

GRACIAS POR HARU

Esta foto me la hizo Miri García en diciembre de 2015


Llegó el día de la presentación de HARU. Me siento agradecida. Esa es la palabra que mejor define lo que siento estos días.
Agradecimiento.
A Inma, mi compañera de viaje, porque nuestro amor me ha permitido encontrar el lugar desde el que recibir a Haru y pensarla para ser capaz de ofrecerla.
A Iolanda Batallé, mi sin par editora, por haber utilizado su varita mágica para que todo fuera posible.
Al espléndido equipo de Catedral: Maribel, Pilar, David, Iolanda, David, Marcelo, Albert, Pep, Pau. En sus manos Haru es posible, crece, viaja.
A mi hermana, Mirinda Company, porque ha trabajado hasta encontrar la única cubierta posible.
A quienes han revisado comas y puntos, letras ausentes y letras traviesas, Olga, Mercè, Inma, Ferran.
A Miri García, por las fotos.
Y a vosotros y vosotras, amigos y amigas, lectores y lectoras, las personas que lleváis años acompañándome, dándome fuerzas. Y a los que acabáis de llegar. Y a los que llegaréis. Sois vosotros y vosotras quienes me habéis sostenido cuando a veces, en estos treinta y cinco años de entrega a la literatura en cuerpo y alma, cuando a veces, digo, he estado a punto de tirar la toalla, he pensado que quizás me equivocaba, he sentido que me faltaban las fuerzas, he sufrido "La mitad sombría". No puedo escribir aquí todos vuestros nombres porque, por suerte para mí, sois muchos, muchísimos, cada vez más. Y sois justo los lectores que debo encontrar en mi camino, los que comprenden lo importante que es HARU para mí y los que, con su generosidad, harán que HARU sea importante para ellos. Gracias.
Al yoga y a la meditación, prácticas sin las cuales no habría alcanzado el silencio necesario para escuchar lo inaudible, :-)
Debo mi agradecimiento también a quienes ya no están, especialmente a mi abuela, pero también a mi madre y a mi tío, que me regalaron, entre los tres, la capacidad de vivir sin miedo y la de creer en el amor por lo que se hace.
Por último, también a mi padre, que quizás sin quererlo, me enseñó la importancia del desapego.
HARU soy yo y HARU somos todos.
Gracias.

sábado, 26 de marzo de 2016

HARU. ENTREVISTA CON JORDI NOPCA PARA "ARA"



"Tota la vida he perseguit desaparèixer en el text"

'Haru' (Catedral), la nova novel·la de Flavia Company, explica una vida feta d’errors, correccions i reconciliacions. Comença quan la Haru és enviada a una escola per aprendre l’art del tir amb arc. A partir d’aquí, les aventures –exteriors i interiors– s’encadenen amb harmonia i en un estil despullat d’artificis

  JORDI NOPCA 
Entrevista

Des que va debutar el 1993 amb els contes de 'Viatges subterranis' (El Mèdol), els llibres de Flavia Company (Buenos Aires, 1963) han anat apareixent amb regularitat, dividits entre novel·les, reculls de narracions, poesia i literatura infantil. Traduïda a França, Holanda, el Brasil, Polònia, Alemanya, Portugal, Itàlia i els Estats Units, Company parla amb entusiasme del seu últim projecte, el més extens i un dels més ambiciosos que ha escrit fins ara, 'Haru', que publica en català i castellà a Catedral.
Fa quatre anys em deies que Flannery O’Connor era un dels teus referents. Deies: “La seva literatura és moral, i a mi m’interessa molt”. Creus que 'Haru' és un pas més en la teva literatura moral?
Sí. Un cop t'enfrontes a les misèries i a les virtuts dels coneixements morals passes a entendre que després de la moral i per damunt seu hi ha l'espiritualitat. Diria que l'espiritualitat –que ho abraça tot– és un dels elements principals que recorren 'Haru', una novel·la que també és una proposta filosòfica de concepció del món. És un sistema complet de filosofia de la vida.
Quan i com hi vas començar a treballar? És un llibre molt diferent del que has fet fins ara...
En comptes de ser diferent dels altres llibres, se situa en un espai diferent, però és la conseqüència natural de la meva trajectòria. Sempre he parlat de la identitat, de les relacions humanes, de les dificultats de la vida... En aquest sentit, el canvi és que he escrit la història d'una vida sencera, que això és molt fort –i tenia moltes ganes de fer-ho–, i d'altra banda, que ho he situat en un espai que és imaginari dins de la realitat. Podria haver creat un món paral·lel com 'L'illa', d'Aldous Huxley, o el de Gabriel García Márquez de 'Cien años de soledad', però jo no el volia en aquest sentit, sinó que fos un món possible.
Un espai que poguéssim situar al Japó.
A l'Orient. Jo no diria el Japó, perquè s'hi barregen moltes tradicions.
És un Orient, llavors, atemporal.
Sí, això ho volia.
Apel·la a un temps molt més reposat que el que vivim ara.
És un temps filosòfic. És una concepció del temps! I és una concepció que precisament va relacionada amb l'espai. Temps i espai concorden, a 'Haru'. Tot i que f aquesta sensació d'intemporalitat, és a través del ritme de les coses, perquè en realitat hi ha cotxes i llum elèctrica. No gaires.
Hi ha, però, més arcs i més fletxes.
I més 'rickshaws'. Tot això conviu, a l'Orient, avui.
"Em sembla empobridor participar només d'una cultura i tenir present només una cultura, la pròpia, entre altres coses perquè considero que identificar-nos amb les coses ens estalvia moltes vegades la feina de construir la nostra identitat"
En aquests últims anys hi ha hagut un apropament a l'Orient per part teva?
M'ha interessat molt la filosofia zen i el coneixement d'altres cultures. De fet, em sembla empobridor participar només d'una cultura i tenir present només una cultura, la pròpia, entre altres coses perquè considero que identificar-nos amb les coses ens estalvia moltes vegades la feina de construir la nostra identitat. Aquesta novel·la és també una proposta de canvi de perspectives en el sentit de com vivim les coses, perquè és una proposta d'integració en tots els sentits en contra de la segregació, és una proposta de suma en comptes de resta, i és una proposta d'inclusió i no d'exclusió. Els dos sistemes de pensament que metafòricament i simbòlicament han estat més diferents en el nostre planeta han estat Orient i Occident, però tant l'un com l'altre són símbols. Hi ha una filosofia política i ideològica subjacent en aquesta novel·la que per a mi és molt important i que consisteix a admetre que per sobre de les nostres propietats –religions, pàtries i famílies– hi ha la nostra humanitat. Aquesta humanitat ens iguala i hauríem d'aprofitar els coneixements i trucs de vida que tenen els altres.
És un llibre que t'ha costat gaire d'escriure?
M'ha costat molt de pensar. Ha nascut a partir de sessions de meditació, durant les quals anava prenent apunts. Quan els tenia em preguntava, "i ara què en faig?". El procés més difícil era estructurar tot el que tenia al cap. A l'hora de posar-me a escriure ja tenia la novel·la acabada.
T'ha costat concebre'l.
Volia que tingués una estructura rodona en la qual tots els caps lliguessin, que fos sostinguda per una esfera. Fins i tot l'objecte, el llibre, forma part d'aquesta proposta. La manera com està editat, maquetat i pensat. Aquesta estructura, que té un paral·lelisme numerològic, fins i tot, està dins la tradició literària –hi ha novel·les que intenten ser autosuficients, proposar una forma de veure la vida humana, l'existència–, i al mateix temps també vol pensar com crear una història d'històries. La vida és feta de petites històries. El més difícil era que tot això no necessités de mi ni de la meva explicació, això era la part més difícil i complicada.
Podríem pensar que el llibre és molt postmodern, però també molt clàssic, perquè la Bíblia també està feta de petites històries. O, si vols, 'El Quixot', que fins i tot es permet interrompre les històries que han interromput la narració. El llibre lliga també amb les faules i exemples medievals.
Sí. Les referències literàries de 'Haru' passen per la Bíblia, 'El Quixot' i la 'Divina comèdia'. Una persona m'ha fet un comentari avui en què em deia que aquest llibre és com una Bíblia, perquè el deixes a la tauleta de nit i en vas llegint versicles. És un compliment impressionant! [riu]
Un dels objectius principals a l'hora d'escriure 'Haru' era explicar tota una vida. Això no ho havies fet mai.
Mai! I, de fet, no ho hauria pogut fer abans.
"No és fins que t’oblides que estàs escrivint que fas literatura. I ara m’ha passat: he estat tanta estona preparant-me per tirar amb l’arc que al final la fletxa ha sortit sola. És una sensació estranyíssima i meravellosa"
Per què?
Perquè és molt difícil [riu]. Una de les dificultats és contenir 80 anys en aquestes pàgines. Trobar la manera, el canal per fer-ho, és una feina que requereix molta pràctica, moltes fletxes tirades. En aquest sentit, el fet d’escollir el tir amb arc és molt simbòlic del que suposa la vida: vius per aprendre a viure, però també escrius per aprendre a escriure. Quan comences no te’n surts, tenses massa l’arc, o estàs tan pendent de la diana que t’oblides de la mà. No és fins que t’oblides que estàs escrivint que fas literatura. I ara m’ha passat: he estat tanta estona preparant-me per tirar amb l’arc que al final la fletxa ha sortit sola. És una sensació estranyíssima i meravellosa.
És, també, una sensació de vertigen? No penses que potser no ho podràs tornar a fer?
No hi penso gens! Sóc tan feliç i em sento tan plena... Quan vaig acabar vaig tenir un atac de plorera. Em van preguntar si era perquè em sentia buida i era al revés: era per plenitud. Els escriptors escrivim els llibres que somiem. Un cop els hem acabat i els mirem ens adonem que s’assemblen molt al somni que teníem. Aquest llibre no s’hi assembla: és el meu somni. Aquesta angoixa que tenim quan escrivim, la incertesa, el dubte, les ganes de tirar la tovallola... això s’ha acabat, i de cop i volta tot té sentit. Els 35 anys que han passat des que vaig escriure la primera novel·la tenen ara una recompensa. No dubtaré mai més. L’esforç valia la pena.
Llegint el llibre he tingut la sensació, segurament per una qüestió estilística, que gairebé s'havia escrit sol. Pensava que no es podia escriure d'una altra manera.
Al meu llibre anterior, 'Por mis muertos' (Páginas de espuma, 2014), vaig eliminar l'ego, i ho vaig fer deixant el jo. Ara no queda ni l'un ni l'altre, perquè quan tires amb arc no és més important la fletxa que l'arc, ni l'arquer que la fletxa i que l'arc, ni l'aire que transporta la fletxa, ni la diana que la rep respecte de l'arc i l'arquer. Aquella fletxa surt sola perquè ha de ser. He desaparegut.
Això contrasta molt amb una de les tendències omnipresents, l'escriptura del jo i l'autoficció.
Tota la vida he perseguit desaparèixer en el text. No vull que la literatura sigui meva, sinó que sigui a través meu. Fa anys que sento coses similars. Concretament, des de 'L'illa de l'última veritat' (Proa, 2010). Allà vaig sentir que podia escriure amb la passió i despreocupació amb què llegia quan tenia 15 anys. Això em va donar una pista: volia dir que jo no comptava tant com pensava... Tota la vida he pensat que la meva sensació de tocar la literatura seria quan la literatura pogués prescindir de mi i passés a través meu. Ho he viscut molt al poema narratiu 'Volver antes que ir' (Eugenio Cano, 2012), que té mil cent versos.
"No vull que la literatura sigui meva, sinó que sigui a través meu"
Com connectava la idea de tornar de 'Haru' amb la del poema? A 'Haru' dius: "Per marxar de casa, primer cal tornar-hi".
Reconciliar-te.
Al poema parles d'una mare, i a 'Haru', la mare, tot i que absent, es fa molt present.
M'he adonat que sóc la Haru, després d'escriure aquest llibre, quan l'he llegit. Tothom que el va llegint em diu que l'ha trobat al moment adequat. Hi ha alguna cosa rara en 'Haru'... Tots som Haru! Ara ja no tinc prejudicis i ho puc dir: si Flaubert deia que "Madame Bovary c'est moi", jo dic que la Haru som tots. Imagina't fins a quin punt ha desaparegut el meu jo que no havia pres consciència del paral·lelisme entre els personatges i la meva pròpia vida.
Per què dius que la Haru som tots?
Perquè totes les seves vicissituds les passem tots. Una persona de 90 anys que llegeixi el llibre s'hi identifica perquè té una vida al darrere. Una persona de 15 també, perquè és el que li espera. Una de 30, perquè hi ha coses que ja les ha fet i altres que encara l'esperen. Potser no fem les coses en el mateix ordre. Potser tu has arribat abans a l'avarícia i jo a la supèrbia. Tots passem per les misèries, les virtuts, les eufòries i les tristeses. La filosofia d'aquest llibre és tu ets jo, igual que jo sóc jo. No importa si ets oriental o occidental.
Per això parles de sumar.
T'he d'estimar perquè tu també ets jo, i t'he d'estimar com estimo el fet que puguem existir. Hi ha un punt de filosofia humanista, a 'Haru'.
Aquest humanisme tan poc reivindicat des de fora de les humanitats.
Exacte.
El teu personatge, la Haru, s'equivoca molt.
Aquest és un llibre sobre l'amor als mestres, a l'ensenyament i a la transmissió del coneixement, un llibre d'amor a la cultura, a l'esforç i al compromís –amor pel que fas–. Ho admiro i ho defenso profundament, siguis cambrer, escriptor o cuiner. Ets tu que dónes el teu fruit al món.
La Haru aprèn a base dels seus errors.
Els mestres li permeten equivocar-se a la seva manera. Estic enamorada del Tame, l'ancià mestre sabater, perquè deixa que la Haru s'equivoqui. Un mestre ha de saber que l'error és necessari per aprendre, i que cadascú s'ha d'equivocar a la seva manera. Si tu confies en la capacitat d'aprenentatge a partir de l'error estaràs educant la persona perquè pugui llegir-lo com una possibilitat per millorar, no com una possibilitat per sentir-se malament i culpable i venjar-se del món: això és una cadena desastrosa de bogeria i malentesos. Si eduques i ensenyes perquè l'error sigui un punt de partida i no d'arribada vas pel bon camí. Si tu ets capaç de llegir la teva vida com en un llibre, estaràs cada cop més reconciliat amb tu mateix i estaràs més a prop de ser, perquè sovint se'ns oblida que ser és el més important.
"Quan no hi ha límit, no hi ha límits, llegim. Hi ha una distància respecte d'alguns valors del present, com ara la insaciabilitat.
Tenim tanta tendència a voler seduir i agradar, tanta necessitat que ens estimin que moltes vegades la confonem amb l'anul·lació de nosaltres mateixos. No sabem dir que no i no sabem viure la nostra vida, perquè moltes vegades basem la nostra identitat en una falsa identitat que és la identificació amb un grup. La identitat és una feina pròpia que té a veure amb la capacitat d'arribar a aconseguir que el pensament, les paraules i els actes coincideixin. Quan ho aconsegueixes, llavors ets. I sense adjectius. Ets i punt. És la pregunta bàsica de Shakespeare: "To be or not to be". Som sense haver de dir "sóc periodista", "sóc escriptor", "sóc ric" o "sóc maco". Les nostres societats actuals tenen una gran capacitat d'estalviar-se aquesta feina. Arribar a ser costa molt, perquè cal posar límits i ser autocrític. Llavors es prefereix la identificació amb un grup, una pàtria, una religió, una família, els béns materials o fins i tot les professions. El fet d'haver d'especificar 'què som' més enllà de ser ens relaciona directament amb el verb 'tenir'.
Tenir no té a veure amb 'ser'.
Carson McCullers sempre parla del verb 'belong', formar part. Estem tan desesperats per formar part d'alguna cosa que ens desmembrem nosaltres, no formem part de nosaltres mateixos. Estem disposats a actuar, creient que això ens dóna una identitat, quan en realitat només ens aporta identificació.
"Estem disposats a actuar, creient que això ens dóna una identitat, quan en realitat només ens aporta identificació"
La recerca del personatge d'aquesta identitat és fonamental. En aquest camí trobem que la Haru, després de passar per l'escola de tir amb arc es converteix en aprenent d'un mestre sabater, en Tame. Per què vas triar les sabates?
En la filosofia zen i en el tao els sabaters són una figura de discreció absoluta, de dedicació meditativa a una tasca silenciosa que requereix concentració, que és humil... perquè és el que trepitgem i amb el que trepitgem, el que ens uneix a la terra. En aquest llibre tot és un símbol. Fins i tot els vuit alumnes són vuit perquè si tombes el número és l'infinit. El sabater treballa amb les mans, i treballa coses petites. D'altra banda, té un lloc d'observació privilegiat perquè ningú no el mira. El premi que li han concedit és poder observar sense que ningú no el miri.
Aquest seria el teu objectiu com a escriptora?
Sí, totalment.
Si fessis literatura del jo, en canvi, donaries una imatge distorsionada de tu mateixa. Adulteraries la percepció de tu mateixa, per a tu, però també per als altres.
El que em desespera és quan les coses es declaren basades en casos reals. Allà on no arriba la ficció ho soluciones dient que és un cas real, perquè així la versemblança ja no és necessària. Això és terrible! Al nostre món necessitem agafar-nos a les coses tangibles, i la ficció, que és una proposta d'abstracció absoluta –catàrtica i de pensament– espanta, perquè lògicament et porta a un altre lloc. Estem tan adherits al material que la gent prefereix casos reals. I jo et diré una cosa: 'Haru no és real, és veritat'. De cap a peus. És més veritat que moltes coses reals. Aquesta és la màgia de la literatura, que pots tocar moments de veritat sense necessitat que les coses siguin reals. La realitat no té mèrit.
Ara descansaràs un temps?
He acabat un altre poema narratiu, 'Yo significo algo', que publicaré al setembre. L'escriptura de 'Haru' m'ha deixat amb una inèrcia que m'ha portat a escriure 900 versos. El poema acaba dient que l'existència no significa 'jo', sinó 'alguna cosa'. És a dir, jo només sóc alguna cosa.
Encara escrius a mà?
Sí. I escric en dues llengües, català i castellà. Quan trasllado els textos a l'ordinador ja hi ha correccions importants, però després, a l'hora d'acabar una versió i l'altra, s'influeixen mútuament. Escric en llibretes que m'hagi regalat algú que estimo. Amb 'Haru' m'ha passat una altra cosa especial. Vaig anar a veure com imprimien les cobertes. És preciós, veus com treballen unes màquines enormes que semblen sortides de 'La guerra de les galàxies'. A la impremta vaig demanar si podien imprimir-me un exemplar de 'Haru' amb els fulls en blanc. Me'n van fer un amb el disseny en català, i l'altre, en castellà. Ara podré escriure el proper llibre a dins, amb una sensació estranya, perquè estaré escrivint dins de 'Haru' després d'haver-la inventat. Aquestes peculiars llibretes en blanc són el regal que em fa el meu personatge, que en certa manera també m'estima.

sábado, 19 de marzo de 2016

JORDI SANUY ESCRIBE SOBRE HARU




Haru (Flavia Company)

Yo soy Haru. Y tú. Ellos también pueden serlo. De hecho, nuestro mundo enfermo sería mucho mejor si todos y cada uno de nosotros nos comportásemos como ella. Ser Haru es aceptar. Ser Haru es respetar. Ser Haru es aprender de los errores propios para mejorar como persona. Ser Haru también es ilusión. La suya debe ser nuestra filosofía. Cada día es una vida entera. Compartir. Ama. No hagas daño a nadie. Haru es vida.

"Haru" es el nombre de la protagonista y el título de la última novela de Flavia Company (Buenos Aires, 1963). Pocas personas son capaces de escribir una historia tan profunda y tierna. Es una auténtica lección de vida. Hacía tiempo que un libro no me emocionaba tanto. Si alguien lo acaba de leer y no llora de emoción, posiblemente es que está muerto. Cuando fallece su madre, el padre de Haru la envía a una pequeña escuela para que la eduquen en el arte del tiro con arco, pero también en el tai chi, la meditación y la escritura clásica. Los maestros imparten clases a los pocos alumnos que tienen con la seguridad del trazo de la pluma, con la profundidad de la tinta, con el convencimiento de que su flecha, tarde o temprano, terminará en el centro de la diana. Piensa, siente, actúa ...

Diría que estamos ante la obra más catedralicia de Flavia; el libro de su vida. No hay ni una palabra sobrante. Todo tiene un porqué, un objetivo claro y manifiesto. Poner o quitar una frase podría romper la estructura de esta narración delicada y única, que respira humanidad desde que empieza hasta que termina. Un libro que cabalga entre la poesía visual y el tratado de filosofía, de una belleza máxima. Está publicado por Catedral y tiene 380 páginas. El viaje interior de Haru es nuestro viaje y, a través de sus ojos, aprendemos a amar, a vivir y también a morir. Y a rectificar. Nunca es tarde para hacer nada, si tenemos las ideas claras. La soberbia, las inseguridades y la avaricia se pueden vencer, aunque, a lo largo de muchos años, tal vez han sido nuestras compañeras de viaje. A veces, basta con abrir los ojos.

EL YING Y EL YANG

Nada es blanco ni negro. Es aquello del ying y el yang. La vida incluye la muerte. La muerte la vida. Hay noche en el día. Día en la noche. "Haru" es una historia viva, que camina entre el bien y el mal, que también son inseparables. Todo es muy zen, muy oriental; empezando por la portada, por cortado del papel, por la ilustración de Flavia, al final del libro, o por la música del booktrailer, que también ha compuesto ella. Es imposible retener todas las expresiones en la memoria, pero cada frase invita a la reflexión, como, por ejemplo, "La riqueza crea envidias insospechadas y enemigos rabiosos. Pon un precio" o "Cuando se vence, se gana la posibilidad de perder" . Es un libro para tener muy cerca, para releer cuando tienes un momento bajo, cuando quieres impregnarte de optimismo.

"Haru" es esfuerzo, es ilusión, es duda. Nuestra protagonista se marcha muy joven de casa -enfadada con su padre- y le cuesta encontrar el momento de volver, de recuperar sus raíces. La vida tiene una dirección, pero es ella misma la que nos lleva. Cuando intentamos redirigirla, a veces, pueden volver de golpe a la casilla de salida. "Haru" también es respeto por la famila, los compañeros, los maestros y por las personas mayores. Incluso respeto por aquel que puede parecer tu enemigo ... y no lo es. Brutales, por ejemplo, los personajes del Maestro Zapatero y del Gran Genkei. A veces, no todo el mundo es quien parece ser. A veces, creemos que nos perjudican y nos están ayudando, aunque sea a través del camino más largo, con firmeza, dureza y determinación. Yo soy Haru y quiero seguir siéndolo. ¿Y tú?

"¿Tienes miedo? El miedo es una opinión, Haru. Es hacer mal uso de la información, de la imaginación, del tiempo. El miedo no existe. Existe la alarma, la atención, el cuidado. El miedo es un instrumento de poder; contra los demás, contra ti misma. ¿Qué te da miedo? Cuando analizas lo que lo provoca, comprendes que se trata de lo que no puedes controlar. Sólo te puedes dominar a ti misma. Por eso el miedo no existe: tú estás a tu cargo, tú puedes contigo. el miedo es un dibujo incorrecto, un mapa inútil. Si te dejas llevar por él, te paraliza y, al paralizarte, empiezas a cometer injusticias. El miedo es la fuente de la injusticia, Haru, no puedes olvidarlo ".