martes, 10 de noviembre de 2020

Dejo aquí la charla que mantuve con Álvaro Colomer acerca de "Ya no necesito ser real" y de mi vuelta al mundo. Espero que la disfruten. ***
Aquí les dejo mi artículo del sábado 31 de octubre en La Vanguardia. ¿Qué significa dar un paso?
Cuando alguien escribe una reseña que parece parte de tu novela. Esa magia de las almas. Gratitud y contento. Gracias, Vero. Gracias, loslibrosdeveda.blogspot.com
Título: Haru Autora: Flavia Company Género: Narrativa Editorial: Catedral Books ISBN: 978- 8494386091 No voy a decirte que tienes que leer Haru. No voy a "recomendar fervientemente" que busques y leas este libro porque sé que Haru llegará a ti cuando sea su momento exacto de llegada, porque si no es ella la que te llama (desde este post, desde la estantería de una biblioteca, desde el rincón de una librería) pasará sin pena ni gloria ante tus ojos sin hacer escala en tu corazón. Pero si la escala se da, si Haru llega, llegará para quedarse. <<"Yo soy el dolor del mundo. Yo soy el alivio del mundo. Yo soy tú." Haru>> Cómo os hablo de esta novela... ya vamos mal, porque "novela" no es una definición que yo daría a este libro. Cómo os cuento de qué va... Quizá la sinopsis que podáis encontrar en cualquier parte os dará esa información y así y todo estará errada. Cómo os cuento toda una vida en un post sin dejarme nada ni hablar de más. Mejor me abro y os digo que hay un punto de inflexión en la lectura en la que Haru deja de ser Haru para ser yo misma, donde empiezo a ver en sus anhelos los míos, en sus culpas las mías, en su fe mi Fe. Un punto en el que no puedo dejar de llorar leyendo, en el que la lectura se convierte en emoción y la emoción en sentimiento y así dejo de leer con los ojos para SENTIR la lectura. No lloro de pena ni de alegría, no lloro por calma ni por ansiedad, lloro por todo ello y a la vez no sé por qué lloro. Una lectura que parece que no cuenta nada pero que se va ralentizando porque es tanto lo que dice... No sé qué hizo Flavia para escribir esta historia. Meditar, salir de sí misma para meterse en en mí, en ti, en todas... solo sé que no sé cómo hablar de este libro, porque vuelvo a tener ganas de llorar y tampoco sé porqué. Es imposible subrayar este libro, porque todo él es una sola cita sobre la que reflexionar, volver a leer, sentirse identificada. Hay mil escenas en las que la interpretación ha sido tan clara para mí que me siento soberbia al pensar que esa es la interpretación que salía de la mano de la autora, que será la tuya al leer este libro. He visto mi interior y el tuyo y el de Haru. He visto lo fácil que es la vida y lo difícil que es vivirla. He visto el amor en su forma más pura, cegadora, insoportable. He comprendido cuánta "paciencia, equilibrio y fe" hacen falta para salvarme del mundo, para salvarnos del mundo, cuánto "error, desengaño y soledad" hacen falta para empezar a ver (o para dejar de ver). Por fin alguien ha puesto en palabras la explicación de mi odio irracional a la mentira: que "el precio de una mentira nunca lo pone quién la dice". Haru me ha mostrado la necesidad de "quitarse del corazón el alfiler que lo tiene atenazado", lo imperativo de romper con todo, de olvidarlo todo, de vaciarse entera para volver a llenarse. Haru me ha convencido de que "a las cosas y a los lugares no se puede volver ni siquiera volviendo", de que "abrir una puerta nueva sin cerrar la anterior no lleva a ninguna parte" y si la puerta por la que sales es la de una jaula ni siquiera vale con cerrarla, hay que destruirla, pues "si la puerta permanece, existe para siempre la posibilidad de volver a entrar (...) sigue siendo tu jaula, la que te espera (...) la que puede convencerte de nuevo de que se trata de un refugio." Haru me confirma que "la vida es un camino hacia la reconciliación" y que quizá el destino no es el último paso, sino todos y cada uno de los pasos que me conducen al último, así el camino sea un "círculo y se pase una y otra vez por los mismos sitios hasta que se miran de cara" y cuyo centro (donde todo confluye,desde donde todo se ve) es el centro de la diana donde la flecha de Haru, tu flecha, mi flecha, harán blanco con solo "no hacer lo que no quieres hacer" y reconociendo que "solo podemos ser lo que somos si no nos miramos desde fuera" para que el destino se cumpla en ese instante que será "sencillo y milagroso a la vez". He descubierto que "la verdad llega cuando uno se queda quieto para que lo encuentre" y así es como yo encontré a Flavia y como Haru me encontró a mí. Cierro el libro. Lloro y entiendo las lágrimas de Flavia cuando lo terminó: "Suficiente es suficiente".

viernes, 23 de octubre de 2020


HARU EN POLONIA
TRADUCCIÓN DE ALEKSANDRA WIKTOROWSKA
EDITORIAL NISZA








Es una enorme alegría la aparición de Haru  en Polonia, en la exquisita editorial NIsza, con espléndida traducción de Aleksandra Wiktorowska. Una edición delicada, cuidada, mimada.
Deseo de todo corazón que les lectores polaques disfruten de nuestra querida Haru, que decidió compartir la historia de su vida desde el corazón, el centro de donde sale toda flecha que alcanza la diana.










 

sábado, 17 de octubre de 2020










Les dejo acá el artículo de este sábado en La Vanguardia, acerca de lo que nos ha robado la pandemia de momento y sobre la conveniencia de recuperarlo o de cambiarlo por otras posibilidades.
 

viernes, 4 de septiembre de 2020




PRIMERA ENTREVISTA A HARU, AUTORA DE “YA NO NECESITO SER REAL”.
                                            
 Por Flavia Company

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FLAVIA COMPANY: No esperaba que esta charla tuviera lugar jamás. Estoy conmocionada.

HARU: Habernos visto al otro lado de la cinta no impedía que nos viéramos en este. Como sabés, yo siempre te esperé allá, al otro lado de Moebius. Fuiste vos quien abrió el canal. Tus meditaciones me dieron el espacio. Sería mejor decir la puerta. Espacial y temporal.

FC:  También vos me permitís ahora salir de mi construción.

H: Sí, yo soy la llave, tu llave. De entrada y de salida.

FC: ¿Habría que llamarlo “túnel”?

H: El concepto de entrada o puerta invita a algo más íntimo.

FC: ¿Qué es para vos la realidad, Haru?

H: Una convención práctica. Necesaria según se ha planteado la vida humana, tan ansiosa de identificarse para sentir seguridad. Pero bueno, no vamos a hablar ahora del origen de la ansiedad y la angustia, ¿o sí?

FC: No, no, a menos que resulte imprescindible. Quería empezar por preguntarte por qué escribiste esta historia.

H: Bueno, una vez abierto el canal entre nosotras y establecida nuestra complicidad, cuando me enteré de tu viaje alrededor del mundo, justo tras haber escrito mi vida, pensé que era imprescindible. Vos llevás el hilo que une a todes con todes y con todo. Cosés a la gente con la otra gente y consigo misma. Vos sos el dolor del mundo y el alivio del mundo. Vos sos yo. Habías dicho tantas veces que Haru somos todes que me pareció importante que todes escribiéramos este libro. Porque este libro, Flavia, no es tu vida. Este libro es la vida de todes les que se cruzaron con vos en el camino y también les de todes les que no se cruzaron con vos en el camino. Nadie es ajeno a esta historia. Nada es ajeno a esta historia. Todes les personajes que aparecen están en el mundo, en contacto con otres que, así, también se incluyen. No podés mencionarme a una sola persona de este mundo, presente, pasado o futuro, acerca de quien no haya escrito en “Ya no necesito ser real”.

FC: ¿Se parecen nuestras vidas?

H: Es inevitable. Vos también sos Haru. Todas las vidas pasan por los mismos lugares. Porque todas las vidas son una sola vida. No hay muchas vidas, Flavia. Hay solo una. Y de ella participamos todes. Todo lo vivo es la misma vida y todo lo muerto es la misma muerte. Nadie tiene vida. Solo se forma parte. Creo que esa idea queda plasmada con claridad en el texto.

FC: Tengo que reconocer que esa conciencia me acompañó durante el viaje. Y al creerlo así experimenté algo que me habías dicho muchas veces en la zapatería: la vida  provee mientras se forma parte de ella. No se atrapa, no se posee, no se controla. Se respira. Entendido eso, entendido todo. 

H: Así es. Me lo enseñaron mis padres. Y de hecho mi padre lo dejó reflejado en su Teoría de la resta. Una de sus discípulas está ordenando las notas que dejó para darlas a conocer en tiempos venideros.

FC: ¿Qué sentís al pasar de personaje a la autoría?

H: Una sensación de irrealidad pasmosa. ¿Qué hace autora a la autora? ¿El ejercicio físico de la escritura? ¿El concepto que le da lugar? En mi caso no hablaría de autoría sino de caligrafía. Todes somos autores de este libro. Yo solo he aportado los dibujos con tinta llamados letras o palabras, que son los que llegarán a las manos de les lectores y espero, sobre todo, a sus corazones. Como cuando vos te hiciste cargo de la escritura de Haru, también yo deseo que este texto aporte paz. Y conciencia. 

FC: ¿Qué es la conciencia, Haru?

H: La coincidencia. Nada más. Y la coincidencia puede darse solo en presente. Aquí y ahora. Es concebir la vida en el espacio en vez de en el tiempo. No hay antes ni después. Solo acá: eso es la eternidad. 

FC: Tuvimos muchas conversaciones mientras yo meditaba dando la vuelta al mundo. ¿Tomabas notas?

H: No fue necesario. Ya sabés que me inventé todo lo que no pude presenciar. Y además, incluí de forma íntegra tus resportajes. Aportan verosimilitud, ¿no te parece?

FC: ¿Es importante?

H: Creer es importante. Y más que en la verdad de otres, una cree en lo que le parece verosímil. 

FC: ¿Vas a escribir otros libros?

H: No lo creo. Mi cometido era permitirte salir de la literatura para entrar en la ficción y convertirte en ella. Fusionarte. Del mismo modo que un día me fusioné yo con el arco y la diana y la flecha y el aire que la transporta. No hay otro camino. Esa es la conciencia absoluta de formar parte. Dejar de ser lo identificable. Asumir el tránsito. Morir para comprender la vida.

FC: Somos la vida de la otra. Y la muerte de la otra. 

H: Todes somos la vida de les otres y la muerte de les otres. Me gustó escribir sobre las personas que conociste y sobre los lugares que caminaste. El nomadismo es un constante camino de reconciliación con la transitoriedad y de aceptación del desapego. Entiendo que te sintieras capaz de emprenderlo tras escribir Haru. 

FC: ¿Tuviste tentaciones de titular al libro Flavia?

H: En ningún momento. Sé lo importante que es para vos deshacerte de cualquier espejismo de identificación. Habría sido como clavar a la mariposa con un alfiler. No.

FC: Te lo agradezco mucho. Me sigo emocionando cada vez que pienso en nuestro primer encuentro.

H: Yo también.

FC: ¿Un té, maestra?

H: Con gusto.

https://fcompany.blogspot.com/2020/09/

Acá les dejo el artículo de este sábado en La Vanguardia.