viernes, 26 de octubre de 2007

DAR CUERDA


Hablábamos hace unos días del tiempo que hacía que no le sacábamos punta a un lápiz.
Resulta que desde el martes pasado utilizo el reloj de pulsera de mi abuelo, y resulta que funciona dándole cuerda cada veinticuatro horas, y que hace ese ruidito característico que hacía antes el tiempo, cuando tenía sonido, tac tac tac tac tac tac...
Mis primeros relojes, los que tuve pongamos entre los ocho y los doce años, eran de cuerda. No me había acordado nunca más. Es curioso, tener que acordarse cada noche de darle un empujoncito al tiempo para que siga andando. Muy simbólico, metafórico... Da para mucho, un mucho que no voy a enumerar.
O sea, no lleva pilas, es decir que no se gasta -el tiempo- y que no contamina -el tiempo-. Quizás podríamos empezar por ahí. Podríamos recuperar los relojes de cuerda y los lápices de madera - los portaminas son de plástico, y contaminan-.
El reloj de mi abuelo, que después perteneció a mi tío, y que tiene una historia rocambolesca que tal vez algún día decida contar incluso por escrito, no es el que aparece en la foto, pero es similar. Ahora llevo a cuestas el tiempo de la familia. Me siento responsable de todos mis desaparecidos. De pronto los represento. El reloj que llevo puesto ha medido el tiempo de muchos lugares del mundo, ha cambiado de hora, ha presenciado impaciencias, lentitudes, prisas. Lleva implícita la mirada de mi abuelo, la de mi tío, la de la gente que les pidió la hora por la calle alguna vez.
Siempre me han gustado los relojes. Me fascina que se crean capaces de mesurar las horas, como si fueran todas iguales, como si existieran.

16 comentarios:

francis black dijo...

No tengo reloj , miro la hora en el movil .

Veo que le das gran importancia a los objetos a las cosas , yo no guardo casi nada por ejemplo mi ropa es casi de usar y tirar , libros me compro solo los de mis escritores preferidos . el resto de biblioteca .

"No tener nada y ser extranjero siempre " esta no se si es de Kafka o de vila-matas

FLAVIA COMPANY dijo...

Francis: más que dar importancia a las cosas, es que me fijo en las que usamos y en cómo evolucionan o involucionan. Tú mismo lo corroboras: miras la hora en el móvil. En el móvil se verá pronto todo, incluso los niveles de azúcar o colesterol, el ritmo cardiaco...

civisliberum dijo...

En este caso querida Flavia somos lo más parecido a dos almas gemelas. Hace unos 40 años recibí un reloj en herencia por parte de mi abuelo muy parecido –casi idéntico- al que muestras en la fotografía. El mío es de la marca CYMA, de los años 40 del siglo anterior, y una de sus mayores placeres es recibir cuerda cada mañana a la misma hora, tal como me han contado se hacía en la época. No es el reloj que llevo habitualmente, pero de vez en cuando me lo pongo unos días para que recobre vida, ya que al igual que las perlas su destino es ser usado para que no muera o pierda belleza.

El mismo ha tenido problemas por la edad, como la separación del cristal de la caja, situación que desde entonces suele aparecer de vez en cuando y es de difícil arreglo (me cuentan que en Barcelona hay un solo cajista, artesano que sabe adaptar exactamente el perímetro de la caja del reloj con el cristal) ya que una vez desencajado el cristal del reloj es difícil que vuelva a quedar perfecto. Pero a pesar de estos pequeños percances intermitentes estoy lleno de orgullo y satisfacción el poder llevar el reloj de cuerda de mi abuelo.

nunuaria dijo...

Flavia, hay muchas cosas para comentar en tu post, pero me quedo con dos, la historia del reloj que espero que algún día nos cuentes y esa afirmación que haces: "Me fascina que se crean capaces de mesurar las horas, como si fueran todas iguales, como si existieran."

A mí también me encantan los relojes, especialmente los de bolsillo que sé que tienen un nombre, pero nunca me acuerdo.

FLAVIA COMPANY dijo...

¿Un nombre específico para los relojes de bolsillo? No lo conozco. Si lo recuerdas, no dejes de decírmelo, por favor.
Como nombres poco comunes cuando de relojes se habla, el del reloj de agua, llamado también clepsidra.
Esa historia a la que te refieres: sí, la contaré. Gracias por animarme. Desde aquí y desde otros lugares.

Coco Becerra dijo...

La palabra clepsidra siempre me ha parecido que definía más a una ladrona asturiana que a un artefacto relojero.

Entiendo el apego a los objetos del pasado heredado aunque yo lo gestione de manera casi opuesta; me he desecho casi de todo lo que me uniera a ello. Aún y así, también me gustaría conocer la historia del reloj del abuelo.

francis black dijo...

el movil es un gran invento , yo siempre lo llevo en silencio y siempre me dicen lo mismo :

Para que llevas movil si no puedes oir las llamadas .

pero es que asi puedo filtrar y claro a la mayoria de gente paso de contestar y se enfadan , pero es que hay un malentendido con el movil no se invento para que me encuentren siempre sino para que me encuentren si quiero que me encuentren .

civisliberum dijo...

Querida Flavia,
despues de leer tu post he ido a dar cuerda a mi CYMA y salir a cenar con el. Hacia tiempo que lo tenia olvidado y me has hecho recordar.
Por cierto va perfecto.

FLAVIA COMPANY dijo...

Me alegro, civisliberum. Yo ya no me lo quito más que para dormir. Buenas horas. Buenas noches.

Montse dijo...

Tú post me recuerda a mi abuelo, que tenía la costumbre de jugarse y cambiarse los relojes con sus amigos.Lo que recuerdo es que le daba mucha importancia, y nunca se olvidaba de ponerselo.
Ahora no se valora tanto el tener un reloj, porque tenemos de todo y en abundancia, y desechamos las cosas viejas, bueno, si nos gustan las compramos nuevas pero envejecidas, como es de moda, pero pocos guardamos este grato recuerdo.

nán dijo...

No quería irme sin decir que, aunque desprendido de los objetos, creo en cambio con algunos de ellos (lápices, sacapuntas, gomas, etc.) relaciones "sentimentales". Francis, te lo recomiendo; aunque puedan perderse, como se pierden las personas.

Mi padre llevó toda la vida un reloj de oro, un buen reloj, que al morir pasó a mi hermano mayor. Al poco de morir este, mi cuñada me lo dio. Tan aparatosa la muñequera de oro, no lo usaba. Pero "L" me la cambió por una correa de piel.

Ahora sí me lo pongo en determinados días. Y cuando me lo pongo sigo con él al menos una semana. Darle cuerda es un placer.

Cierro el comentario y el ordenador.

M'en vaig

Hasta pronto.

fiorini dijo...

Me recordó un libro..."un planeta llamado traición...(creo). Donde los protagonistas usan drogas que aceleran o relentizan el tiempo...
Ella decide relentizarlo...el acelerarlo, ella tanto, que para él és una estatua, inmobil, fria...solo una lagrima, que obserba en sus mil dias resbalar por sus mejillas, les une.
Quizás me pase eso contigo.

dable dijo...

Me he levantado y me he ido directamente al joyero, a buscar el reloj de mi abuelo. Cuando murió, me lo regaló mi abuela. Es identico al tuyo. ¿Lo habrán comprado en la misma época y en el mismo sitio?

FLAVIA COMPANY dijo...

Verás, dable, mi reloj no es el de la fotografía, aunque guarda cierto parecido. ¿Y qué tal el de tu abuelo? ¿Funciona todavía? El mío va perfecto. Increíble.

Mónica dijo...

Mi abuelo me dejó para que mi marido usara un reloj que es realmente hermoso, se parece mucho al me muestran aquí.
Justo esta semana me decidí a llevarlo a un servicio tecnico oficial Longines... me siento re orgullosa de haberlo hecho, igual no saben lo que me costó arrancar. No se por qué, pero buen, lo importante es que lo hice y esperemos que lo puedan arreglar :)

Saludos.

Flavia Company dijo...

Mónica:
Espero que sí, que puedan arreglarlo. Medir el tiempo con un reloj del pasado es casi una metáfora. :) Un saludo y gracias por pasar por aquí.