sábado, 16 de junio de 2007

VIVIR PARA VER


Va una por la calle tan tranquila, sobria, hacia el trabajo por ejemplo, y de repente ve algo que no esperaba, más aún, que le resulta en principio increíble. Va una por la calle tan tranquila y ve descender de un vehículo a un señor, a una señora, y de la mano de esta última una correa de perro y al final de la correa un animal, ciertamente, bajito y de cuatro patas, que sin embargo no es un perro sino todo lo contrario, por decirlo de algún modo, todo lo contrario de lo que una espera ver mientras pasea sobria por Barcelona al mediodía, es decir con una luz que no deja lugar a confusiones. Al final de la correa un cerdo negro llamado Gorrinet, según informan sus dos amos a la sorprendida e improvisada fotógrafa en que se convierte una, móvil en mano, pensando en colgar después el documento gráfico en el blog, para dar pruebas de lo visto.
Vivir para ver.

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