sábado, 19 de marzo de 2016

JORDI SANUY ESCRIBE SOBRE HARU




Haru (Flavia Company)

Yo soy Haru. Y tú. Ellos también pueden serlo. De hecho, nuestro mundo enfermo sería mucho mejor si todos y cada uno de nosotros nos comportásemos como ella. Ser Haru es aceptar. Ser Haru es respetar. Ser Haru es aprender de los errores propios para mejorar como persona. Ser Haru también es ilusión. La suya debe ser nuestra filosofía. Cada día es una vida entera. Compartir. Ama. No hagas daño a nadie. Haru es vida.

"Haru" es el nombre de la protagonista y el título de la última novela de Flavia Company (Buenos Aires, 1963). Pocas personas son capaces de escribir una historia tan profunda y tierna. Es una auténtica lección de vida. Hacía tiempo que un libro no me emocionaba tanto. Si alguien lo acaba de leer y no llora de emoción, posiblemente es que está muerto. Cuando fallece su madre, el padre de Haru la envía a una pequeña escuela para que la eduquen en el arte del tiro con arco, pero también en el tai chi, la meditación y la escritura clásica. Los maestros imparten clases a los pocos alumnos que tienen con la seguridad del trazo de la pluma, con la profundidad de la tinta, con el convencimiento de que su flecha, tarde o temprano, terminará en el centro de la diana. Piensa, siente, actúa ...

Diría que estamos ante la obra más catedralicia de Flavia; el libro de su vida. No hay ni una palabra sobrante. Todo tiene un porqué, un objetivo claro y manifiesto. Poner o quitar una frase podría romper la estructura de esta narración delicada y única, que respira humanidad desde que empieza hasta que termina. Un libro que cabalga entre la poesía visual y el tratado de filosofía, de una belleza máxima. Está publicado por Catedral y tiene 380 páginas. El viaje interior de Haru es nuestro viaje y, a través de sus ojos, aprendemos a amar, a vivir y también a morir. Y a rectificar. Nunca es tarde para hacer nada, si tenemos las ideas claras. La soberbia, las inseguridades y la avaricia se pueden vencer, aunque, a lo largo de muchos años, tal vez han sido nuestras compañeras de viaje. A veces, basta con abrir los ojos.

EL YING Y EL YANG

Nada es blanco ni negro. Es aquello del ying y el yang. La vida incluye la muerte. La muerte la vida. Hay noche en el día. Día en la noche. "Haru" es una historia viva, que camina entre el bien y el mal, que también son inseparables. Todo es muy zen, muy oriental; empezando por la portada, por cortado del papel, por la ilustración de Flavia, al final del libro, o por la música del booktrailer, que también ha compuesto ella. Es imposible retener todas las expresiones en la memoria, pero cada frase invita a la reflexión, como, por ejemplo, "La riqueza crea envidias insospechadas y enemigos rabiosos. Pon un precio" o "Cuando se vence, se gana la posibilidad de perder" . Es un libro para tener muy cerca, para releer cuando tienes un momento bajo, cuando quieres impregnarte de optimismo.

"Haru" es esfuerzo, es ilusión, es duda. Nuestra protagonista se marcha muy joven de casa -enfadada con su padre- y le cuesta encontrar el momento de volver, de recuperar sus raíces. La vida tiene una dirección, pero es ella misma la que nos lleva. Cuando intentamos redirigirla, a veces, pueden volver de golpe a la casilla de salida. "Haru" también es respeto por la famila, los compañeros, los maestros y por las personas mayores. Incluso respeto por aquel que puede parecer tu enemigo ... y no lo es. Brutales, por ejemplo, los personajes del Maestro Zapatero y del Gran Genkei. A veces, no todo el mundo es quien parece ser. A veces, creemos que nos perjudican y nos están ayudando, aunque sea a través del camino más largo, con firmeza, dureza y determinación. Yo soy Haru y quiero seguir siéndolo. ¿Y tú?

"¿Tienes miedo? El miedo es una opinión, Haru. Es hacer mal uso de la información, de la imaginación, del tiempo. El miedo no existe. Existe la alarma, la atención, el cuidado. El miedo es un instrumento de poder; contra los demás, contra ti misma. ¿Qué te da miedo? Cuando analizas lo que lo provoca, comprendes que se trata de lo que no puedes controlar. Sólo te puedes dominar a ti misma. Por eso el miedo no existe: tú estás a tu cargo, tú puedes contigo. el miedo es un dibujo incorrecto, un mapa inútil. Si te dejas llevar por él, te paraliza y, al paralizarte, empiezas a cometer injusticias. El miedo es la fuente de la injusticia, Haru, no puedes olvidarlo ".


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