viernes, 30 de enero de 2015

LAS TRAMPAS DE LA MENTE



El precipicio no está donde nosotros decidimos que esté. 
Hay figuras sin embargo que nos lo tapan, figuras de personas por las que sentimos apego o figuras de personas por las que sentimos aversión. Y vamos tras esas personas, porque nos gustan demasiado o demasiado poco, sin querer darnos cuenta de que se esfuerzan por taparnos el abismo que ocultan a sus espaldas, el abismo en el que nos dejarán caer a menos que prestemos atención a tiempo. A menos que veamos. Y los alejemos. Y, al hacerlo, caminemos en dirección contraria al abismo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Simplemente genial.
Ojalá leyeran esto quienes van con el lirio en la mano y un corazón bondadoso y franco por la vida, creyendo en palabras o "paisajes", dá igual, ambos proponen algo, dicen algo... que confunde, manipula, de tal forma que el abismo no se vea, hasta que ya es demasiado tarde y quien seguía o "se guía" por esas palabras o paisajes, cae en él.
Pero, como dice en una reflexión tuya sobre un tronco que rescataste porque alguien que ya no habita el mundo de la luz había llorado a su sombra: el alma de quien ama nunca muere. Por lo tanto, tampoco el que cayó al abismo. Tal vez sea la fibra de que están hechos los corazones bondadosos, los corazones que aman, amor a la humanidad, respeto, o tal vez sea el equilibrio del universo lo que los ayude a salir. No importa bien qué es, pero tengo la certeza: el alma de quien ama nunca muere.
Gracias Flavia,
C

Flavia Company dijo...

C:
Gracias a vos. Lo cierto es que los abismos necesitan de cierta complicidad y por lo tanto hay que revisar por igual a quien los tapa que a quien no quiere verlos, :-)

Un abrazo. Gracias por dejar tus comentarios.

MGJuárez dijo...

Querida Flavia, dejé un comentario en FB, però ahora leo el texto desde su espacio original. Me has hecho pensar en algo más, desde otro punto de vista, el de las relaciones personales. Mi pregunta es por qué depositamos nuestra alma en quien no puede sostenerla? O dicho de otra manera, por qué no somos plenamente responsables de nuestro propio camino. Creo que el abismo no está delante, sino que lo llevamos consigo y no lo vemos.

Un fuerte abrazo.
Montse.

NáN dijo...

Me ha encantado. Lo de que son los demás los que nos tapan el abismo me ha encantado.

Hasta podría decirse que, muchas veces sin que los demás pretendan el ocultamiento, nos prestan un servicio de amor.

Aunque llega una edad, claro, en la que nos volvemos frecuentadores de las ópticas y de los bordes de los abismos.

Paola Vaggio dijo...

:o Esto se avisa antes. :D

Flavia Company dijo...

MG:
Vi tu comentario en Face y me gustó mucho. Interesante y profundo. El abismo está en todas partes, claro. El tema es que hay personas a las que por nuestro apego o nuetra aversión les permitimos taparnos nuestro abismo, que es justamente el apego o la aversión. Hay personas que nos llevan a justificar conductas, suyas y nuestras. Y esa mentira no nos permite avanzar.

Flavia Company dijo...

Nán:
Tú siempre tan agudo, :-) Me gusta lo que dices. Sí, así es.

Flavia Company dijo...

Paola:
Haber pedido muerte, :-)