domingo, 15 de marzo de 2009

EL TIGRE DE BORGES Y UN LEÓN







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Borges se fascinó con los tigres. Al final de este post copio un poema suyo en que habla de ellos.
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Hoy he quedado fascinada por este león que se ve en las fotos. No le voy a dedicar poema alguno, pero voy a colgar en la puerta de mi casa un cartel que diga "Cuidado con el león". Tal vez una foto cuando esté algo más crecido.
Un león es el rey. Es un rey que sale en los cuentos infantiles. En las películas de dibujos animados. En los sueños. Según algún libro que los interpreta, el león es símbolo relacionado con el poder y la soberanía. Y con el sol, el oro y la fuerza esgrimida por la luz y el verbo.
Es extraño acercarse a un léon que no nos muerde, sino que nos lame con cariño, que busca nuestra compañía para jugar, para que lo acariciemos, para atraer nuestra atención. Siempre oímos hablar de los leones como de fieras incontrolables. Pero todo tiene otra cara. Todo es distinto alguna vez. Cuando me he tendido junto a él y me ha dejado apoyar la cabeza en su panza he sentido algo inexplicable; quizás, no lo sé, cómo voy a saberlo, se trataba de la llamada de la selva.
En cuanto a medida se refiere, es el segundo de los felinos. El tigre es más grande. Borges lo sabía, sin duda, y además le gustaban sus rayas.
El rugido del león adulto puede oírse desde una distancia de ocho quilómetros.
Un león es un león es un león.
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EL OTRO TIGRE
Por Jorge Luis Borges

Pienso en un tigre. La penumbra exalta
La vasta Biblioteca laboriosa
Y parece alejar los anaqueles;
Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
Él irá por su selva y su mañana
Y marcará su rastro en la limosa
Margen de un río cuyo nombre ignora
(En su mundo no hay nombres ni pasado
Ni porvenir, sólo un instante cierto.)
Y salvará las bárbaras distancias
Y husmeará en el trenzado laberinto
De los olores el olor del alba
Y el olor deleitable del venado;
Entre las rayas del bambú descifro
Sus rayas y presiento la osatura
Bajo la piel espléndida que vibra.
En vano se interponen los convexos
Mares y los desiertos del planeta;
Desde esta casa de un remoto puerto
De América del Sur, te sigo y sueño,
Oh tigre de las márgenes del Ganges.

Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
Que el tigre vocativo de mi verso
Es un tigre de símbolos y sombras,
Una serie de tropos literarios
Y de memorias de la enciclopedia
Y no el tigre fatal, la aciaga joya
Que, bajo el sol o la diversa luna,
Va cumpliendo en Sumatra o en Bengala
Su rutina de amor, de ocio y de muerte.
Al tigre de los símbolos he opuesto
El verdadero, el de caliente sangre,
El que diezma la tribu de los búfalos
Y hoy, 3 de agosto del 59,
Alarga en la pradera una pausada
Sombra, pero ya el hecho de nombrarlo
Y de conjeturar su circunstancia
Lo hace ficción del arte y no criatura
Viviente de las andan por la tierra.

Un tercer tigre buscaremos. Éste
Será como los otros una forma
De mi sueño, un sistema de palabras
Humanas y no el tigre vertebrado
Que, más allá de las mitologías,
Posa la tierra. Bien lo sé, pero algo
Me impone esa aventura indefinida,
Insensata y antigua, y persevero
En buscar por el tiempo de la tarde
El otro tigre, el que no está en el verso.

19 comentarios:

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amiga Flavia,

Después de ver las imágenes que nos presentas, ¿sabes qué me gustaría ser en este momento?

Sencillamente, un tigre.

Un beso,

Antonio

PS.: Tampoco hace falta que sea uno de esos "Armeniae tigres", a los que se refiere Ovidio, al final de Las Metamorfosis, en el discurso que hace Pitágoras hablando de la reencarnación.

Perdón por la pedantería: es que, si no cito a un Clásico, no soy nadie.

Soledad Sánchez M. dijo...

Flavia, siempre me fascinó este poema. Aunque los tigres que venían a mi mente nada tenían que ver con esta preciosidad a la que acaricias.

Un beso.

Soledad.

Flavia Company dijo...

Antonio:
Jajajaja, está muy bien que nos cites a los clásicos. Eres de las pocas personas que puede hacerlo con la naturalidad que otorga el conocimiento y es importante, además, que no los olvidemos.

Soledad:
Es hermoso el poema, sí. Como son hermosos los tigres. Por su nombre leí el libro de Jean Rhys "Los tigres son más hermosos". Un libro imprescindible, sin duda.

entrenomadas dijo...

Yo tengo cuatro pequeños tigres en casa. Cuatro gatos que a veces me dejan el sofá libre y que me avisan con tiempo si va a llover o si se avecina una tormenta.
Lo que daría por tocar el tigre de la foto. Qué envidia!!!

El poema de Borges siempre me ha gustado mucho. Es sencillamente soberbio.

Un abrazo felino,

M

Flavia Company dijo...

entrenomadas:
También hay gatas por mi casa, sí. Dos. Sugus y Sake. Y por cierto que el de la foto no es un tigre, sino todo un león. :)

entrenomadas dijo...

Mi despiste es congénito. Rectifico tigre por león. No vaya a ser que el minino se traumatice. ¿En qué selva andaré yo?

Sorry,

M

Botavara dijo...

Qué lindo ser cachorro y que alguien apoye su cabeza en tu panza o te deje sus dedos para mordisquearlos (que no morderlos)...

Carol Blenk dijo...

A ver, a ver, me parece muy fuerte, Flavia, ¿¿tienes un cachorro de león?? Ualaa...

Nosotras fantaseábamos con nuestro lince ibérico bebé (al margen de la ley, claro) pero esto ya lo supera :-)

Maravilloso el poema. Y sorprendente lo del cachorrillo.

winsta dijo...

Qué boniiiiiiiiiito!
Qué leoncito más precioso!
Dan ganas de acariciarlo.
Flavia, cuando puedas, cuéntanos más sobre él, qué hace, cómo se lleva con las gatitas, no sé, lo que quieras.
Es precioso.

Francis Black dijo...

Pero el León vive en tu casa ? Ostras y vas a pasear el León cuando sea mas grande , hay en tiendas que no dejan entrar con perros , pero de Leones nadie ha dicho nada ,la palabra León me sale en mayuscula.

Sílice dijo...

Un león es un bello animal, a mí me gusta verlo de lejos. Más de cerca prefiero los gatos...

Me alegro de haber encontrado tu blog, Flavia. Estaremos en contacto.
Te mando un abrazo,

Inma

Manuel Vilas dijo...

Te has visto lo guapa que estás en el Heraldo de hoy?
besos,
manuel

NáN dijo...

Me he quedado sin rugidos.

paola vaggio dijo...

Qué pasada, Flavia! has estado con un león de verdad... esta mañana he leído un artículo sobre un domador de leones que se había quedado sin pulgar por jugar con ellos. Cuidadín! pero este tiene cara de buenazo. A mí me gustan los linces, los tigres y los leones. Te dejo un enlace a una historia que grabé sobre un rescate a un lince, por si te apetece escucharla: http://paolapodcast.blogspot.com/search?q=lince

Saludos.

Joana dijo...

En la próxima reunión de tapersex podrás alardear, literalmente, de tener un león en casa.

carmen moreno dijo...

Me pareció ver un lindo gatito... Qué grande el señor Borges (digo, como escritor)

Incitatus dijo...

Hay que tener cuidado con los tradicionales bocadillos de chorizo. Alguien proporcionó uno al ocelote que Vargas Llosa le había regalado a Barral y el pobre murió enseguida. Quizá satisfecho...

Francis Black dijo...

Hoy en el cultura/s de la vanguardia hay una critica al libro de Company.

Cogitaciones dijo...

Borges nos muestra el tigre de la selva, el real, pero incapaz de apartarse de las letras, nos regala, aún tiempo, al otro, al tigre literario: " El tigre fatal, la aciaga joya/ Que, bajo el sol o la diversa luna/ Va cumpliendo en Sumtra o en Bengala/ Su rutina de amor, de ocio y de muerte".
Yo envidio al tuyo...