domingo, 22 de marzo de 2009

EL SENTIDO DE ESCRIBIR

Copio aquí un artículo que me ha dado tantas fuerzas como a buen seguro tenía por ejemplo Sansón antes de perder su cabellera. Y más todavía. No hay palabras para agradecer un artículo como el que Juan Ángel Juristo ha publicado en la revista del Instituto Cervantes, "Rinconete", el pasado 18 de marzo. Link:
Gracias, Juristo.

LITERATURA
La feliz abstracción
Por Juan Ángel Juristo

Es difícil dejarse llevar por la emoción a la hora de leer gran parte de las obras narrativas que se publican hoy día en España. El afán voluntarista de profesionalización, como si el arte fuera algo correspondiente a cualquier otro oficio, unido a una falta de pasión real por la cosa, hacen de gran parte de las narraciones publicadas algo previsible, precisamente porque se ajustan punto por punto a la supuesta demanda que el mercado requiere. De ahí que ante tanta narración histórica trufada de artificios sacados del thriller más casposo, o las no por más escasas menos dañinas novelas con recursos líricos donde la memoria siempre rescata recuerdos familiares, el toparse con una obra como la de Flavia Company sea motivo de exaltación, y no tanto porque uno se enerve ante la alta calidad que demuestra la autora, que también, sino porque constata que ante libros así el asunto no está perdido del todo.
Ese triste consuelo, por suerte, pasa pronto y, entonces, uno comienza a valorar la obra que tiene delante con más detenimiento y, por tanto, con más justicia o, por lo menos, con más ponderación. He leído de Flavia Company, Género de punto, un estupendo libro de relatos, Ni tú ni yo ni nadie y La mitad sombría, y los tres libros, cada uno a su modo, me han dejado una sensación gozosa por distintos motivos. Desde luego en Ni tú ni yo ni nadie se nos dice que nada es lo que parece, pero de tal modo que la autora consigue escribir una comedia de errores contemporánea en justa correspondencia con sus homónimas barrocas. En los relatos que constituyen Género de punto, la realidad cotidiana, tan opaca, conforma de forma determinante el destino de unos seres confiados por los objetos, en este sentido el relato llamado «No volveré a ponerte kétchup», es significativo y es uno de los pocos cuentos donde la estética pop adquiere carta cabal.
Aunque sólo fuera por lo dicho hasta ahora, la presencia de Flavia Company debería ser percibida por lo menos como prometedora, pero una obra como La mitad sombría, confirma con creces esa afirmación para ir más allá, es decir, para tomárnosla de una vez por todas en serio. Cada lector recrea un mundo, quizá el suyo propio, en la obra de un autor, sobre todo en las preferencias. A mí lo que más me interesa de la obra de Flavia Company es la opacidad de su prosa, esa rara cualidad que posee para plasmar una feliz abstracción. Ello no significa que en su prosa se deje de lado lo sensorial, antes al contrario, sólo que esa cualidad ha perdido su aura de antaño para ser descrita, valorada, de otra manera. Esa abstracción, esa sensibilidad para percibir el lado oscuro, opaco de las cosas y de la existencia ligada a ellas, es su cualidad más deseada. Dejo aquí constancia de esa fascinación. El reto está echado.

4 comentarios:

NáN dijo...

Con "La mitad sombría", por lo menos, dejaste de ser una promesa. Como te comenté, ese director de cine al que se la pasé me dijo que era lo único interesante que había leído en meses y estuvo un tiempo azuzándome para que le prestara obras similares.

Por desgracia, no soy mago.

Con la "Soga al cuello" hay ya una plenitud que pocas veces se alcanza. Desgraciadamente, la pelota está ya en el otro lado del tejado. Esperemos que críticos sensibles vayan dando voces para que ocupes (en vida, y no tomes esto como una tosca grosería) el lugar que mereces en la literatura.

El banquete está servido. ¿Cómo advertir a los invitados?

Flavia Company dijo...

Nán:
Muchas gracias. ¿Viste la película "El festín de Babette", basada por cierto en un magnífico cuento de Karen Blixen? Mi pregunta es mi respuesta. Un abrazo.

winsta dijo...

Flavia, era previsible que Con la soga al cuello tenga el eco y el éxito que está teniendo y era hora también de que tu valía como escritora empezara a ser reconocida no sólo por los críticos y los lectores que te admiramos y seguimos desde tus primeras obras.
¡Mis felicitaciones!

Flavia Company dijo...

Winsta:
Gracias. Sea como fuere, sigo prefiriendo diez buenos lectores a cien compradores, ya sabes. Lo bueno es que vayamos encontrándonos. Buscarse es lento, pero una vez nos vemos, ya estamos ahí.