miércoles, 9 de mayo de 2007

RESPETO

Es curioso el modo en que convivimos. Compartir el mundo es entender que no podemos ni debemos actuar a nuestro antojo y conveniencia. Es comprender que los demás existen: así de sencillo. Y sin embargo no. Sin embargo hay una conducta, basada sobre todo en una concepción fascista de la vida -si puedo, lo hago; si yo puedo más, tú puedes menos, aunque no sea justo- que atenta contra la armonía y crea de modo continuo situaciones tensas en las que se ve obligada a ceder la persona que cree en los valores humanos. En fin.

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