miércoles, 14 de mayo de 2014

POR MIS MUERTOS en COMO LECHE PARA GATOS

Mi encuentro con Flavia Company: 'Por mis muertos'

“La vida es aquello que narramos que es la vida, es lo que la gente cuenta, el modo en que la organiza con las palabras y con la imaginación; la vida por sí misma no es nada”. 
Por mis muertos, Flavia Company.

Hace algunas semanas, poco antes de terminar de leer 'Por mis muertos' comprendí desde dentro y en carne propia lo que Flavia Company, su autora, me estaba revelando. El poder de las historias no está solamente en las palabras, no está en si son reales, biográficamente verdaderas o si las aliñamos con un poco de ficción. El encanto de las historias está en los sentimientos que les ponemos, las emociones desde las que las recordamos y contamos. Es probable que justo ahí se encuentre esa delgada línea entre realidad y ficción que está tan presente en este libro de relatos. Y me di cuenta porque cuando se está a punto de descubrir algo importante que ya andamos buscando por intuición, vamos con los sentidos abiertos de par en par y observamos y retenemos mejor. Yo estaba contando mi cuento de amor. Tenía un público reducido: mi mejor amiga y mi amor en cuestión, ambos conocían ya esta historia. Y había dos personas más que la oían por primera vez, a una de ellas la acababa de conocer aunque eso no hizo que me mostrara tímida al contar mi cuento: la historia del día que conocí a Juan Antonio y la de los días posteriores que nos encontramos. Me escuchaban atentamente, no me interrumpían, se reían cuando lo hacía yo y parecían intrigados por conocer el final (como si no lo supieran ya). Escuchamos comentarios como “¡qué bonito!”, “de película romántica, vamos”, ¡qué manera tan chula de conocerse!”, “yo quiero algo así…”, “está claro que sois tal para cual”.

Me quedé pensando que ya había visto antes estas reacciones, los había convencido... Y pensé también que si alguno de ellos (aparte de Juan Antonio, claro) hubiese estado presente aquel día quizá la historia le hubiera parecido otra. Llevo seis años recordando aquel día poniéndole no solo los sentimientos de entonces, también las sensaciones desde entonces, añadiéndole más amor día a día. Supongo que por eso parece una buena historia, porque ha ocurrido y porque la he contado y la sigo contando transmitiendo cada emoción de aquel día.

Algo más de un mes antes de este “descubrimiento” conocí a Flavia Company en la presentación de su nuevo libro ‘Por mis muertos’ en la Mercería Café Cultural, en Sevilla. Dos cosas me llamaron la atención para ir, la primera, el título de la presentación: “Escritoras entre realidad y ficción”. Yo, que pretendo ser escritora, pensé que podría aprender algo interesante de un encuentro con otras mujeres escritoras (y de las buenas). La segunda cosa fue el propio título del libro. Me relaciono mal con la muerte, es una tarea pendiente. Sin embargo y paradójicamente, me relaciono divinamente con mis muertos. Y los tengo especialmente presentes de un tiempo a esta parte. Así que fui a aquel encuentro buscando fines terapeúticos y motivadores. ¡Y qué encuentro! Superó todas mis expectativas.

Fotografía de La Mercería, café cultural

Ya hace tiempo que sé que los libros tienen su momento para ser leídos. No vale “quiero leer ‘El médico’ porque han sacado la peli” o “voy a leer ‘Los enamoramientos’ que le dieron el Nacional de Narrativa” o  “estoy leyendo ‘El cuaderno dorado’ porque me lo ha recomendado una amiga”. Puede que no sea el momento de leerlos. Puede que no nos haga falta leerlos para nada trascendental en nuestra vida. Ya dijo el escritor Marcel Prévost que “el hallazgo afortunado de un libro puede cambiar el destino de un alma”. Así que yo espero a que el libro me elija (y creedme, me elige) para leerlo. Yo estaba y estoy hoy convencida de que ‘Por mis muertos’ me eligió. De la misma manera que hay autores que creen que ellos no eligen las historias que cuentan sino que las historias los eligen a ellos para ser contadas. Así me lo dijo Flavia, cercana y sensible. Ella también cree que los libros y las historias que leemos o que contamos nos eligen. Llegan a nosotros. Por algún motivo.

Aquel encuentro fue increíble, ya lo he guardado para siempre como parte de mi ficción. Todos nos sentimos identificados con las palabras de Flavia, con sus porqués, nos emocionamos con la lectura del relato ‘El caracol de mi abuela’. Nos sinceramos, hablamos de nuestras inseguridades ficticias y nuestros miedos reales. Me llevé escrita una preciosa dedicatoria en mi libro. En pocas palabras Flavia supo describir aquel encuentro memorable para que yo lo recordara siempre, en una dedicatoria. Cuando salí a la calle empezó a llover (inesperadamente, parecía ficción) así que tuve que proteger el libro con mi cuerpo para que no se borrara la tinta con el agua de lluvia. Llegué a la estación de autobuses empapada pero salvé mi tesoro.




‘Por mis muertos’ es un libro de cuentos para leer y releer y, como dice Flavia Company, para ser contados. Son historias de todos, porque es un libro lleno de sentimientos humanos. Yo he sonreído más de una vez pensando “esto me ha pasado a mí” y “cómo te entiendo” (o “cómo me entiendes”) leyendo los cuentos de la primera parte. Me han conmovido relatos como ‘El cartero’, ‘Secreto’, ‘Todos tenemos historias que terminar’, ‘El caracol de mi abuela’. Son historias de nostalgias, culpas, abandonos, tristezas, duelos y volver a empezar. Y sin embargo, están cargados de energía, de empuje. Son un faro, te alumbran el puerto al que tienes que llegar. Y son cuentos de amor. Estoy convencida de que fueron escritos desde el amor, me han llegado desde el amor y me han dejado amor para contar.

¿Mi aprendizaje? Ya lo dijo Flavia Company en la presentación de este libro: “no existe la frontera entre ficción y realidad cuando de lo que se trata es de narrarnos a nosotros mismos”.

2 comentarios:

Isabel dijo...

Qué bonito. Ya ves, calaste bien hondo.
Estoy disfrutando con tu libro Trastornos literarios. Me lo administro y dosifico cual medicación, es todo un aprendizaje.

Abrazos

Flavia Company dijo...

Isabel:
Como me calasteis vosotros a mí. Siempre es recíproco. Aquel día fue emocionante.
Gracias. Feliz de tu lectura. Un abrazo enorme.