martes, 15 de abril de 2014

POR MIS MUERTOS en MALETA DE LIBROS


http://librosenlamaleta.blogspot.com.es/2014/04/flavia-company-creo-que-todos.html?showComment=1397551159317#c9122834651613862697

lunes, 14 de abril de 2014


FLAVIA COMPANY: «Creo que todos necesitamos la justicia poética, nadie se queda contento si las cosas no son justas.»

Entrevisté meses atrás a Flavia Company, también para este blog*;  para quienes no la conozcan sirva decir que nació en Buenos Aires aunque vive desde hace años en España. Licenciada en Filología Hispánica, traductora, periodista, crítica literaria y profesora de escritura en el Ateneu Barcelonès y en la universidad Pompeu Fabra, su obra -recogida en varias antologías- ha sido traducida en Francia, Holanda, Brasil, Polonia, Alemania, Portugal, Italia y Estados Unidos. 
Tras disfrutar con sus relatos recogidos en Por mis muertos (Páginas de espuma, 2014), la entrevisto de paso en su campaña de promoción en Valencia.


Me han fascinado estos relatos, cada uno por una razón; destaco Piel de oveja, y esa caja mágica de doña Elsa.

Es la caja de la verdad, es la caja a la que todos nos enfrentamos en la vida, quienes hacen trampas al final son descubiertos, es inevitable. Es una de las propuestas que a mí más me gusta de Por mis muertos; que es que, en cada uno de los cuentos, es como si se restableciera el pequen orden universal porque hay justicia poética, en todos hay justicia poética, en este especialmente. En todos, en “¿Qué habrá sido de Moya?”, por ejemplo, tiene justicia poética. Yo necesito la justicia poética, creo que todos necesitamos la justicia poética, nadie se queda contento si las cosas no son justas. Esa caja mágica existe de un modo u otro, es intangible pero existe, en esa caja mágica están nuestros nombres.


Decía Kafka que ‘el escritor que no escribe es un absurdo que tienta a la locura’, lo digo por esta cita: ‘Los escritores vivos escriben. Es su deber.’; en este caso en ‘El cartero’, que me lleva, a su vez, a una pregunta incluida en la contraportada, esa que cuestiona si somos lo que somos o lo que contamos.

Los escritores vivos escriben y es un deber porque yo sí creo que escribir, en mi caso, es un deber moral, en el sentido de que a mí me ha sido dado este don y yo, como tal, lo recibo y lo agradezco; y mi agradecimiento consiste en desplegar el don de la mejor menara posible, de la manera más honesta, y que este don se convierta en mi estilo de vida porque es lo que yo puedo dar, el don me ha sido dado para que yo de. Lo que estoy dando es lo que yo puedo dar con este don, es como agradecer lo que te es dado, desplegándolo. Se supone que yo doy hasta que desaparezco y, en ese momento, dejo el don en algún lugar donde lo recoge el siguiente; por eso es tan importante la idea de Por mis muertos, porque todos nos conectamos con todos no solo con los vivos sino también con los muertos, y en definitiva estamos cada uno de nosotros abriendo el camino que dejo el anterior. No se trata de seguir por el mismo camino sino de hacer el propio, y esto entronca con lo de contar y contarnos. Cuanto más nos parecemos a nosotros mismos, cuanto más somos, menos necesidad tenemos de contarnos.


‘La vida parece ser una red de finos hilos de plata que nos une a todos con todos’, descubro en Alrededor de un epitafio.

Desde luego es uno de los principios básicos de este libro, con el que has dado con mucho acierto; es sin duda alguna la línea que da comienzo al libro mediante el primer cuento, en el que queda claro que todos nuestros actos tienen consecuencias y que efectivamente cada uno de nuestros actos tiene consecuencias muy lejos de nosotros y que todos nos une a todos con todos y con todo. Ese es el inicio del libro. Es verdad que es uno de los grandes ejes vertebrales de Por mis muertos, y es intencionado. Forma parte del ideario de este libro de relatos.


Otra cita que destaco en ‘Todos tenemos historias que terminar’ es: ‘Suerte que, de lejos, todas las tragedias son comedias’.

Sí, solamente porque la distancia es el olvido y es el humor, la inteligencia sobreviene con la relatividad de las cosas. La distancia es la relativización de las cosas, y la relativización de las cosas siempre implica un tono de humor en el sentido de que disminuye la gravedad de los asuntos, no para convertirlos en ligeros sino para darles si lugar; es decir, para dejar de ser prioritarios. La relativización de las cosas, en la distancia, las tragedias resultan menos trágicas de forma que las comedias solo dependen del punto de vista. Todo se puede leer de un modo o de otro dependiendo de la capacidad que tengas de reaccionar con premura ante cualquier situación.


En el mismo relato, leo: ‘Tras una ruptura sentimental es obligado tomar decisiones precipitadas y erróneas’. ¿Esto es así?

Sí, es obligado y es inevitable. Todas las personas sometidas a una gran presión emocional suelen, durante el proceso hasta que consiguen superar esa etapa de presión emocional, tomar decisiones influidas por la presión emocional y es habitual que las decisiones estén lejos de lo que serian si estuviéramos en el mejor de nuestros momentos, porque nos falta relatividad, relativizar aquello que nos está ocurriendo. Solo la distancia emocional nos permite analizar los sucesos con una cierta dosis de objetividad para tomar decisiones a partir de ellas.


El libro incluye en cinco de los relatos códigos QR, me preguntaba cómo surgió la idea de esta inclusión y, de paso, qué opina de los libros en formato electrónico.

La inclusión de los códigos QR era la forma más simple de incluir los enlaces que, ya desde un principio, me propuse incluir en el libro, puesto que hay un guiño al lector en estos cogidos que QR, proponen la existencia de un puente entre la lectura y la ilusión, ilusión, ojo con la palabra, ilusión de la realidad. El hecho de la inclusión hace que salgas del libro, irte a la realidad, pero es una realidad aparente, porque internet no es la realidad es una realidad virtual. Por eso me interesaba, porque estamos tan dispuestos a creer en la realidad virtual y sin embargo, a fin de cuentas, es casi lo mismo que el libro, todo es aparente, no hay nada tangible y por lo tanto este juego me interesaba mucho. Porque hago que el lector salga del libro, vaya a lo supuestamente real y mire de nuevo el libro, porque no puede seguir viendo el libro igual después de ver el código. No es imprescindible mirar los códigos, no es imprescindible jugar con ellos, es una posibilidad. Me pareció interesante incluir este juego, me pareció importante analizar la ficción real, la ficción real que es internet que es parte de mi proyecto.
Los libros electrónicos son un bien, a mi me interesan particularmente con los libros de estudio, me sirven como documentación, a veces cuando viajo, cuando tengo que hacer reseñas literarias me conviene no llevarme siete volúmenes; me parece muy útil, yo prefiero los libros de papel por una cuestión romántica, puede que en unos años ese romanticismo haya desaparecido por completo. Particularmente creo que hay que saber elegir en cada momento, yo escribo en libreta con pluma y utilizo códigos QR, me parece interesante poder utilizarlo, saber relacionarlo todo.
Muchas gracias , Flavia, y mucha suerte.


La anterior entrevista a Flavia Company podéis consultarla directamente aquí.

Por Ginés J. Vera.

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