domingo, 30 de marzo de 2014

UNA BUENA VIDA



No podemos esperar una buena muerte si nuestra vida ha estado llena de violencia, si nuestra mente ha estado agitada principalmente por emociones como la ira, el apego o el miedo. Por lo tanto, si deseamos morir bien, hemos de aprender a vivir bien; manteniendo la esperanza de una muerte apacible, debemos cultivar la paz en nuestra mente y en nuestra manera de vivir.
EL DALAI LAMA

3 comentarios:

Verba volant, scripta manent dijo...

Completamente de acuerdo. No obstante, estaría bien no tener que esperar ninguna muerte, ya sea apacible o cruel. Aunque quizás la vida perdería todo su valor. Al leer la citación de Dalai Lama, pienso en un fragmento del Tiempo recobrado de Proust. Cito en la traducción al catalán que hizo Joan Casas:
«Aquella idea de la mort es va instal·lar definitivament en mi com ho fa un amor. No vol dir que estimés la mort, la detestava. Però, després d’haver-hi pensat segurament de tant en tant com en una dona que encara no estimem, ara el seu pensament s’adheria a la capa més profunda del meu cervell tan completament que no podia pensar en cap cosa sense que aquesta cosa travessés per començar la idea de la mort. [···] La idea de la mort m’acompanyava d’una manera tan constant com la idea del jo».


NáN dijo...

No sé, esta vez no sé. Un acto violento de respuesta a la violencia creo que se puede ejecutar desde la imperturbabilidad.

Flavia Company dijo...

Verba volant:
Magnífico el fragmento que citas de Proust.
Si tenemos en cuenta que la vida solo es mientras es, es decir aquí y ahora, tiene sentido que la vivamos como queremos morir. Los cambios que deseamos en el mundo debemos operarlos en nosotros mismos: ahora. No podemos retrasarnos por pensar en el pasado, justificándonos, ni postergarlo haciendo promesas de futuro que pueden no llegar jamás. La consciencia de la muerte es necesaria.
Un fuerte abrazo.

Nán:
La imperturbabilidad y la violencia jamás pueden ir unidas. Puede parecerlo, tal vez, pero no son reales al mismo tiempo, que es el único modo de ser real.
Abrazos.