lunes, 17 de marzo de 2014

POR MIS MUERTOS EN "LLEGIR EN CAS D'INCENDI".

Entrevista con Flavia Company, autora de ‘Por mis muertos’


Jugar con Por mis muertos (Páginas de Espuma) es aceptar las reglas de Flavia Company, que construye un laberinto de espejos con esta colección de relatos sobre la infancia, el amor, la tradición y el yo. Hablamos con la autora de una autobiografía que amontona mentiras disfrazadas de verdad y viceversa en homenaje a la tradición del cuento oral.

Flavia Company en una foto de Inma Ibáñez.
Flavia Company en una foto de Inma Ibáñez.

“El miedo es la peor manera de vivir, es el antídoto contra la propia vida”


Marta Martínez. Barcelona
Un poco de ficción hay que hacer, en la vida; es más, la vida es aquello que narramos que es la vida. Así empieza Por mis muertos que parecen ser las páginas arrancadas de un diario disfrazadas de cuento ¿Somos lo que narramos o es más bonito vivir en Big Fish?
Lo real solo es lo que ocurre aquí y ahora. Para contar lo real del aquí y ahora tienes que contarlo más tarde. En el momento en que te pones a contarlo mientes. Mientes porque trasladas lo que ha sido a lo que tú recuerdas, piensas, crees, juzgas… de manera que lo que tú entregas nunca es la realidad o la verdad sino tu punto de vista que es necesariamente limitado. Es imposible contar la verdad. El discurso siempre es mentira. Y el discurso literario, que lo sabe, se organiza para que la mentira sea verosímil o para que la verdad sea verosímil, que es lo mismo.
Este libro tiene tres partes bastante diferentes entre sí. Hablemos de ellas. Los seis primeros cuentos, reunidos bajo el título Lo juro, son los menos cronológicos y más anecdóticos. Sus personajes llegan a reírse de sí mismos ante situaciones locas  pero que cualquiera podría haber vivido. ¿Son una oda a la idea de que la realidad siempre superará a la ficción?
Totalmente. Por eso se titula Lo juro. La voluntad de esa parte es plantear algunas historias que provoquen la perplejidad pero contadas de manera de que no te queda más remedio que creértelas. En ello participa incluso el hecho de estar publicado porque cuando uno abre un libro suspende su incredulidad. En esta primera parte las anécdotas se trascienden a sí mismas.
Los relatos de la segunda parte, In memoriam, son un regreso al vientre materno. Las protagonistas son la infancia, su madre y su abuela. ¿Cuánto tienen de tributo hacia esas figuras vitales?
Me produce muchísima alegría y me hace gracia que diga que hablo de mi madre y mi abuela.
Quizá leí mal…
Me gusta porque significa que el libro consigue de lleno lo que pretende, que el lector identifique la voz narrativa con la realidad y la verdad. Por mis muertos se puede leer de varias maneras, como juramento o como homenaje a personas que fueron importantes. Este libro es sobre la infancia, la memoria, el amor, sobre todo aquello que hubo antes de ti y que de alguna manera te conforma, te construye. Da igual si la que está en este libro soy yo porque ¿cuántas personas contamos anécdotas de cuando teníamos tres o cuatro años convencidos de que estamos contando la verdad?
Probablemente todos.
In memoriam, si es cierto lo que se cuenta, es un tributo a mis mayores. Si no lo es, es un tributo a la memoria a la que debemos nuestra identidad. Somos lo que creemos que somos. Pero todo eso es una aproximación, una construcción, es una ambición de verdad pero no es verdad. Entonces, ¿podemos contar la verdad? y, sobre todo, ¿podemos contar la verdad sobre nosotros mismos? Lo dudo.
Sin embargo, el lector puede seguir el camino de miguitas de los qr’s, acabar en tu blog y ver la cara de tu madre.
Esa es la magia de la literatura. En este sentido, este libro es una apuesta por una literatura que tiene en cuenta lo que está pasando en el mundo: blogs, redes sociales, qr’s y, en definitiva, nuestra manera de comunicarnos. Todo eso tiene sus contras pero yo estoy por los pros en este libro. Lo de menos es el puente entre el cuento escrito y la información probablemente verídica del blog.
La tercera parada, Herencia y elección, es la más corta pero también la más intensa. En sus tres relatos presente y pasado conviven creando reflejos unas veces simétricos y otras no tanto. ¿Podríamos decir que a esa altura el lector está leyendo un libro de autoayuda en el más estricto sentido del prefijo auto-?
Es resultado de las dos anteriores. Herencia es todo aquello que me han enseñado, aquello de lo que soy deudora y, por tanto, de lo que me voy desprendiendo para llegar a Elección. Parto de una serie de conocimientos, de una herencia inevitable porque me han enseñado a ser esto, aquello y lo de más allá. Nos enseñan a ser sumisos, complacientes, seres humanos de acuerdo con la mayoría. Nos imponen. Finalmente llega la elección donde eres tú el que decide con qué se queda de todo eso. La tercera parte habla más del ser humano, del amor, de la elección de vida, del compañero de vida… tiene que ver con todo lo aprendido pero también con todo lo que se ha desechado.
También rescata de la memoria el miedo de pasar por Singapur con su mujer creyendo que la homosexualidad estaba penada y el alivio de descubrir que la guía de viaje no estaba actualizada. Sin embargo, Uganda acaba de aprobar una ley que condena a cadena perpetua a los homosexuales. En Rusia las cosas no están mucho mejor. Hace poco, Juan Jacinto Muñoz Rengel nos decía que la literatura, aunque lentamente, puede cambiar la sociedad. ¿Hay que seguir escribiendo sobre homosexualidad porque quedan muchos frentes abiertos?
Hay que seguir escribiendo porque hay muchas cosas que cambiar en el mundo. Hay que seguir escribiendo sobre todas las cosas. La tolerancia, la educación, la cultura y la civilización tienen que ver con el esfuerzo. Lo cierto es que, la empatía, la comprensión, la capacidad para asumir la diversidad tienen que ver con la educación emocional y la literatura es parte indiscutible de la educación de todos los seres humanos. Detrás de cualquier elemento de intolerancia hay miedo, a lo desconocido, a contagiarse, a que eso cambie tu vida. El miedo es la peor de las maneras de vivir. El miedo es el antídoto contra la propia vida. Hay que seguir escribiendo y, desde mi punto de vista, hay que seguir escribiendo para despertar las conciencias, para cuestionar los fanatismos, para desarmar los discursos fascistas. Dentro de esos discursos fascistas y obtusos están los de la xenofobia, la homofobia, el machismo…
Al lector puede sorprenderle de esta última parte el cuento Todos tenemos historias que terminar quizá porque su narración viaja de lo más normal, una ruptura sentimental, hasta lo más surrealista, un mundo paralelo alojado entre el techo del piso de la protagonista y el suelo del deshabitado piso de arriba. ¿La metáfora es una buena técnica para explicarnos a nosotros mismos?
Ese cuento juega con todo el sentido del libro. La verdad es lo que nos contamos. Que le discutan a ese personaje que oye el mar por las noches y que ha visto un cuadro en el que se ha metido. Si yo le digo que ha sido es que ha sido aunque para usted no lo haya sido. Ese cuento sostiene la totalidad del proyecto filosófico que subyace en el libro: es lo que nos contamos que es.
Aunque nos engañemos…
Sin duda, nos engañamos.
Desde un punto de vista estilístico, Por mis muertos es marca Flavia Company: la narración no se interrumpe para los diálogos porque los integra, expira síntesis de principio a fin y la voz narrativa se agita siempre entre la primera y la tercera persona. En este libro, además, aparecen vestidos de animales o caracoles vivos que se hacen los muertos como elementos conectores entre relatos o párrafos que parecen un paseo por las bambalinas del texto. ¿Para qué todas esas mirillas al lector? 
Todo es un guiño entre mundos, entre inteligencias. Hay un guiño constante a la inteligencia de los lectores porque son las personas con las que me comunico. Creo en esos lectores que buscan y procuro que encuentren como a mí me gustaría encontrar. Efectivamente, hay toda una poética interna que trasciende incluso a este libro. Por ejemplo, el primer texto de Por mis muertos es un fragmento de mi novela Que nadie te salve la vida, juego con esa coherencia porque mi concepción del tiempo y de la obra es circular.
Todas esas señas de identidad se mezclan esta vez con nuevas técnicas como la inclusión de códigos qrs. Algunos de estos llevan a su blog. ¿Esta mezcla de lo analógico y lo digital debe entenderse como un renovarse o morir?
La inclusión de los qr’s es un ejercicio de honestidad y los creo necesarios para ese juego propuesto al lector sobre si lo que está leyendo es verdad o no. Me interesan el texto y las realidades textuales. Un blog, internet, Wikipedia… son realidades textuales que me interesan en su más amplia magnitud. Los incluyo del mismo modo que antes había pies de foto que te remitían a las enciclopedias. Además, me permitía crear este mundo de espejos que te llevan a no saber dónde estás finalmente.
Algunas de esas entradas de su blog están fechadas en 2010. La lógica lleva a pensar que es imposible que Flavia Company lleve cuatro años tomándonos el pelo y, por tanto, a creer que lo que lee es verdad.
Te obliga a creer y a llegar a la conclusión de que mentimos. Y si todos llegamos a la conclusión de que mentimos, mentiremos menos que es lo que quiero que ocurra. Ha habido mucho debate últimamente sobre la verosimilitud. Hay muchos narradores modernos que opinan que la verosimilitud no sirve para nada, que debemos estar en contra de la poética aristotélica.
Eso de si es más importante ser o parecer es cíclico en pintura, literatura, fotografía…
Lo es pero si no le damos espacio a la verosimilitud le vamos a tener que dar cabida a la verdad. Si le damos cabida a la verdad la vamos a tener que hacer verosímil. En ese sentido, lo interesante es que Por mis muertos, finalmente, es una reflexión sobre nuestra identidad, sobre qué nos constituye y qué nos hace ser quienes somos.
Si jugamos a que creo que Por mis muertos habla de usted, ¿cómo se publica algo íntimo sin caer en la imperante pornografía del yo?
Si yo permitiera que usted creyera que cree (ríe)… Solo se puede no ser pornográfico justo cuando eres capaz de desprenderte de tu ego. El yo no es el ego. El yo es la voz. El ego es la imagen de esa voz. Si deja de importarte la imagen es probable que consigas que sea auténtica la voz del yo. Si te da igual lo que vean los demás y sencillamente eres no hay pornografía, hay realidad, hay ser.
Una curiosidad, en 2006 en la Universidad Rovira Virgili se defendió la tesis doctoral Cuatro caras de Hermes en la obra narrativa de Flavia Company”. ¿La ha leído?
Sí y asistí a su defensa.
Suelen dedicarse las tesis doctorales a autores muertos por aquello de que no te lleven la contraria.
El jurado le advirtió eso mismo. Su autora me pidió que no publicara nada más para poder terminar la tesis. Por eso hice una pequeña pausa tras La mitad sombría, para que la publicara de una vez. Es una experiencia interesante ver cómo alguien lee lo que tú no has escrito intencionadamente pero has escrito porque ahí está.
Entre novela, relato, cuento juvenil e infantildesde 1987 solamente existen dos años sin una nueva publicación con su nombre en la portada.
¿En serio?
Sí, así que¿Qué está preparando para el año que viene?
El año que viene publicaré un volumen de microrrelatos para jóvenes, la segunda parte de No em ratllis así que no creo que vaya a tener tiempo para publicar nada para mayores de dieciocho. Estoy metida en algo complicado que me llevará un tiempo terminar.
Que es
Estoy escribiendo algo sobre la gran mentira que vivimos. Puede que Por mis muertos sea una antesala.
¿Novela?
Novela. No tengo título pero es una novela que tendrá bastantes elementos históricos.

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La cubierta

muertos

2 comentarios:

Erre dijo...

Por las mismas, y si los lectores permitimos que tú creas que te leemos? Visto así, como lo escribes, la vida es un libro que recorrer :-)

Flavia Company dijo...

Erre:
Me ha encantado el juego del comentario. Así es, sí. La ficción extiende sus largos brazos y abarca la realidad que, a su vez, cuando se mira a sí misma se convierte en ficción.
:-)