domingo, 19 de febrero de 2012

CENA ALEMANA EN CASA LEOPOLDO

En "Casa Leopoldo" con Andrea y Roland Riedlinger

Hace algún tiempo, en este mismo blog, conté que Bloomsbury, la editorial alemana que se encargó de publicar La isla de la última verdad en aquel país, inventó un modo de promocionar el libro que, sin duda, fue original y terminó ayer su singular periplo. Editaron unos libros en miniatura, con las primeras doce páginas de la novela, y lo distribuyeron de regalo por las librerías y cadenas de librerías junto a una tarjeta-cuestionario en que se hacían tres preguntas sobre la trama que, lógicamente, podían contestarse si se leían esas primeras páginas publicadas en el volumen miniatura. La idea, que funcionó muy bien, era que quien leyese las primeras páginas no resistiría la tentación de seguir y compraría el libro. Vendieron muchos. 
El cuestionario había que rellenarlo, enviarlo a la editorial y, por sorteo, el premio que tocaría era un viaje de tres días a Barcelona con todos los gastos pagados y una cena con la autora, si la susodicha se prestaba. Y naturalmente me presté, faltaría más, y ayer conocí por fin a esos lectores que vinieron del sur de Alemania y se trajeron el libro para que se lo dedicara y muchas preguntas y comentarios y ganas de estar ahí. Cenamos en Casa Leopoldo y no paramos de hablar y descubrimos que teníamos modos de ver la vida similares y que realmente no era nada extraño que estuviéramos los tres allí, que si viviésemos cerca seríamos amigos y que fue una suerte que les tocara el premio.
Nota: me daba cierta risa, mientras me dirigía hacia el restaurante, ir pensado: aquí va el premio andante.
En fin, que el premio me lo he llevado yo y ha sido muy agradable.

3 comentarios:

dintel dijo...

Genial, lo encuentro genial. ¿También sabes alemán?

Sara Mortreux dijo...

¡Qué original! Jajajaja Espero que disfrutaras de la cena. Fabuloso premio el hecho de poder conocer a la autora de un libro que te gusta y entrañable por tu parte acceder a conocer a gente que se apasiona leyéndolos.
Sara Mortreux

Flavia Company dijo...

Dintel:
La verdad es que fue estupendo.
Hablábamos en inglés. De alemán, casi nada. :-)

Sara:
Originales los editores, sí. Y encantadores los lectores. Fue una experiencia realmente singular y salió muy muy bien.