miércoles, 6 de julio de 2011

TRUJAMÁN



Trujamán: Sección diaria del Centro Virtual Cervantes dedicada la la traducción, con textos de colaboradores del Instituto Cervantes.



Una sección diaria dedicada en exclusiva a la traducción en todos sus aspectos que pretende, de modo sistemático, exponer las reflexiones de los traductores vinculados con la cultura hispánica. Este espacio se abre a todas las especialidades de la traducción: literaria, científica, técnica, administrativa, sin olvidar dos importantes aspectos de la misma, la enseñanza y la historia; asimismo, encontrarán anécdotas y citas. Los autores de los textos son especialistas en cada una de las materias; a pesar de ello, no pretendemos llegar sólo a los profesionales, sino a cualquier ciberlector curioso e interesado por su lengua y su literatura. ¿Por qué El Trujamán? Como ya sabemos, trujamán viene del árabe y es la forma castiza de dragomán (que a su vez proviene del griego bizantino). Como voz castiza la recoge el propio Nebrija, y Cervantes —entre otros autores clásicos— la incluye en su episodio del retablo de Maese Pedro (Quijote, II, capítulo 25) para significar ‘intérprete’:
En llegando, se metió (maese Pedro) dentro dél, que era el que había de manejar las figuras del artificio, y fuera se puso un muchacho criado del maese Pedro, para servir de intérprete y declarador de los misterios del tal retablo: tenía una varilla en la mano, con que señalaba las figuras que salían. Puestos, pues, todos cuantos había en la venta, y algunos en pie, frontero del retablo, y acomodados don Quijote, Sancho, el paje y el primo en los mejores lugares, el trujamán comenzó a decir lo que oirá y verá el que le oyere o viere el capítulo siguiente.
Así pues, esperamos que los trujamanes y los aficionados a la trujamanería se conviertan en visitantes habituales de esta página diaria. Todos los días podrá leerse un breve artículo —una hormiga como las que componenRinconete— sobre diferentes aspectos de la traducción. También habrá a disposición de nuestros usuarios un buzón donde expresar sus opiniones sobre los artículos aparecidos. En este buzón son ustedes, los lectores, los que tienen la palabra.
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Ésas son las palabras con las que se presenta el Trujamán a sí mismo.
He empezado a publicar en la sección mencionada mis "hormigas", y aquí os copio la primera, publicada el pasado día 5. Y el enlace.

PROFESIÓN

Trai-ducirse (1)

Por Flavia Company
En no pocas ocasiones se relaciona el concepto de la traducción con el de la traición, en un intento de dejar claro que la labor de trasladar un texto literario de una lengua a otra, como de planetas distintos que se trata, es misión imposible.
Quienes somos autores bilingües y nos traducimos a nosotros mismos, podemos sin embargo defender justo lo contrario. Yo me siento capaz de asegurar que mis textos, cuando los llevo de una lengua a otra, podrían (si así me lo propusiera) ser lo mismo otra vez. Y creo sin asomo de duda que los buenos traductores consiguen exactamente ese efecto con las obras ajenas. Es más, estoy convencida de que, en realidad, se es más fiel y cuidadoso al traducir la obra ajena que al hacerlo con la propia. Qué desvelos no he vivido yo por encontrar alguna palabra en castellano con la que recoger una expresión de Ginzburg o de Svevo o de Cunningham y, sin embargo, qué pocos cuando se ha tratado de mí, a quien no he tenido inconveniente en tergiversar, cambiar, reescribir e incluso corregir. Cuando una es traductora de sí misma, tiene más poder la que traduce que la que escribió: así de claro. La traductora le dice a la autora: «Tu momento ya pasó, ahora es el mío, así que calla». Y la autora, entre pícara y resignada: «Lo que tú digas, pero no te hagas la lista porque, en el fondo, ahora la escritora eres tú».
No cabe duda de que esos momentos de leve esquizofrenia producen a veces considerables contradicciones. ¿Debo, por el hecho de ser la autora, permitirme licencias que si la obra fuera ajena no me permitiría como traductora? La angustiosa e hilarante pregunta llega de modo inevitable: ¿Quién soy yo?
No puede una si no reírse frente a esa dicotomía planteada por el doble papel. Es como ser un espía que trabaja para dos potencias al mismo tiempo y no sabe de parte de quién ponerse. A veces de unos, otras veces de otros. La razón no cae siempre del mismo lado.
¿Está la traducción más cerca de la recreación cuando la obra es propia? Probablemente. Esa posibilidad de consultarle con urgencia e ímpetu a la autora las dudas que nos asaltan y el extraño privilegio de plantearle soluciones a veces muy alejadas de lo que sería respetuoso, abre un campo de posibilidades distintas que, según cómo se mire, se vuelcan de lleno en lo que podríamos llamar traición. ¿Pero es una traición aquello que se anuncia al traicionado? ¿Es una traición aquello para lo que se le pide permiso? Continuará…


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