domingo, 8 de marzo de 2009

A CARA O CRUZ




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Dos caras de la misma moneda. La forma de la vida, que se amolda a nuestro destino.
Hacía tiempo que no veía a alguien recogiendo cartones por la calle. Y eso no ocurre ahora porque se recuperen las buenas costumbres, como la de valorar lo que se tiene, la de reutilizarlo, la de sacarle provecho, la de no derrochar sin ton ni son. No. Eso ocurre porque las desigualdades aumentan, se agrandan, como era de prever. Y cada vez son menos los que tienen más y más los que tienen menos.
La foto que no muestra cartones corresponde a la de una joyería de la calle Fuencarral, en Madrid. Me recordó a aquella sala inmensa de Matrix en donde los seres humanos alimentan al sistema. Espeluznante.
Una de cal y otra de arena. Cara o cruz. Pero no se puede elegir. Te toca donde te toca. Naces en un lugar del mundo y eres rico. Naces en otro y eres pobre. En otro, y te mueres de hambre, de frío, te mueres antes de lo que corresponde. ¿Y cuándo corresponde? Depende de la calidad de vida. Salud, dinero y amor. Salud y dinero son cada vez más lo mismo. La salud se compra. Por suerte, el amor todavía no.

15 comentarios:

NáN dijo...

Habrá que luchar para convertir la moneda en una esfera sin centro.

Flavia Company dijo...

Nán:
hasta imaginarla resulta difícil. :)

Miss Totem dijo...

Hasta el amor se compra....y sino explícame porque los niños tienen tantos juguetes en sus habitaciones, que hasta parecen tiendas....y sino explícame porque hay tantas parejas que se odian pero que se aguantan porque tienen una hipoteca a medias....Todo se compra, hasta la vida...

Flavia Company dijo...

Miss Totem:
No se compra. Se le pone precio, pero no se compra. Entiendo, no obstante, lo que dices. Una pareja que sigue unida por culpa de la hipoteca... no compra el amor, compra un piso y nada más. Quizás, incluso, odio.

winsta dijo...

Pues sí, Flavia, la vida está llena de injusticias, unos tanto y otros tan poco.
Y sí, el dinero no compra nada de lo que es importante, tampoco la salud.
El dinero nos permite caprichos, sólo eso.

Flavia Company dijo...

Winsta:
La salud se compra bastante, no creas. ¿Quiénes tienen acceso a un buen sistema sanitario y a todos los medicamentos que necesitan?

Francis Black dijo...

Lo que no puedes comprar es lo que no se vende y supongo que cada uno no es libre de vender , depende de las necesidades , pero debe haber algo intimo que no se vende y eso es lo eres.

s(alvaje) dijo...

estoy con francis en que no se puede comprar lo que no se vende. también puedes optar por no comprar lo que se vende.
hace unos meses una pareja vendía a su hijo (aún no había nacido) a cambio de una cantidad de dinero q les iba a servir para comprar un coche. bestial, no?
somos esto? el ser humano es esto?

Flavia Company dijo...

Francis:
Totalmente de acuerdo.

S(alvaje):
Somos esto, también, sí. Lo peor. Y lo mejor. Pura incoherencia.

alvaro dijo...

Hola, pues yo no se en que mundo vivis, pero yo no he dejado de ver esa imagen desde que era niño y ya van 38.La miseria es una fortaleza que no tiene puentes levadizos.
Un saludo

Flavia Company dijo...

Alvaro:
Muy buena la imagen. Sin puentes levadizos, sí señor. Tal cual.

NáN dijo...

Si se aprueba en el Pleno de este viernes, el Ayuntamiento de Madrid (el del "Bueno", Gallardón) multará con 750 euros a quien hurgue en la basura.

¿No sería mejor en esos casos multar a todos los Gobiernos implicados?

Soledad Sánchez M. dijo...

Hace poco leía que existe la necesidad del mal absoluto para que subsista el bien. Imagino que ha de existir la pobreza para que la riqueza desmesurada sea posible.

¿Pura filosofía?

Yo soy optimista: me quedo con la parte buena de cada uno de nosotros.

Un beso.


Soledad.

s(alvaje) dijo...

soledad,
¿y es necesaria la riqueza desmesurada? porque el bien es deseable, pero la riqueza desmesurada...

750euros a quien hurgue en las basuras...ya, muy lógico...no tienen para pan tendrán para multas...ufffffffffffffff

NáN dijo...

(s)alvaje, vamos a ponernos kafkianos (en esto de la ley, aunque lo contara a su manera, Kafka se ponía costumbrista).

Érase que se era un viejecito con pensión de mierda y orgullo. Con la oscuridad (los he visto), cuando cree que no hay nadie, hurgaba en la basura. Un policía que no debería haber nacido le pone una multa, para convencerle que no debe hacer eso y debe acudir a los comedores de caridad. El policía está convencido de que no la pagará.

Pasa el tiempo y la multa va acumulando porcentajes por impago hasta que un día, el sistema informático traspasa la multa a Hacienda, donde otro sistema informático inicia un embargo del único bien del viejecito: el pequeño piso que compró hace muchos años. Se embarga el piso porque el viejecito, asustado, no había dado un solo paso; se vende por dos duros a unos subasteros; se paga la multa y el resto se le entrega al viejecito, que ha perdido su casa y sus recuerdos.

Toda ley, injusta o absurda, se acaba cumpliendo contra alguien. La única defensa contra el absurdo es que esas leyes no se promulguen.