sábado, 8 de septiembre de 2007

ARTE

Una duna que el mar no cubre. El velero está justo detrás de ella, y por eso no se ve. Navega de sur a norte: si ERA hubiese pintado el cuadro unos instantes más tarde, lo habríamos visto aparecer a la izquierda, la proa decidida, las velas tensas, la escora necesaria.
Quien todavía no ha trepado a la duna, pero va a hacerlo, y quien navega tras ella, van a conocerse dentro de algunos meses en tierra, y van a enamorarse, y van a visitar la duna, a instancias de quien acostumbra a convertirla en su rincón preferido, y van a navegar tras ella después, y así van a dar la vuelta a su mundo y van a mirarlo desde dos puntos de vista distintos y, así, van a comprender el amor.

7 comentarios:

francis black dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
nat dijo...

bonic..tens el cor ple de lletres boniques

FLAVIA COMPANY dijo...

Gràcies, Nat. Com va tot?

laurópata dijo...

Estoy subiendo a la Duna... ¿cuánto tarda en aparecer el velero?
Tú estás en plena travesía no?
Te quiero guapa

FLAVIA COMPANY dijo...

Laurópata:
Y yo a ti. Paciencia, que le velero aparece fijo. ¿Alguna visita a Barcelona en breve? ¡Anda, di que sí! ¿Busco sala para exponer fotos Vietnam?

laurópata dijo...

Pues tengo ganas, la verdad, pero digo yo... vente pa' ca y nos pegamos una buena marchona!!! que estoy que no paro!!!!!!! engaaaaaa déjame que sea yo ahora quien te enseñe el ambiente sevillano (que rascando, rascando algo hay...)
Te quiero guapaaaaaaaaa

maiprou dijo...

Si escrius aquestes coses corres el risc de que t'estimem. Tu mateixa...