Los mapas de la tristeza son incomprensibles. Tienen caminos confusos que llevan todo el tiempo al mismo lugar, como un laberinto perfecto. No hay modo de orientarse, de dejarlos atrás. Ni brújulas ni astros. Nada. Cuando parece que se ha comprendido el modo de seguir una ruta hacia otro lugar, resulta que el sendero está cortado y hay que regresar atrás, ir por donde se fue, reanudar la misma marcha. Cuando se cree haber avanzado hacia delante, de pronto se reconoce algo que se había visto y sabe una que está dando vueltas. Los mapas de la tristeza no son mapas; son dibujos del corazón.

9 comentarios:
pero que buena que eres Flavia..., este texto es un espejo, no, mejor diré que funciona como una neurona-espejo, me lo quedo! :)
Nos acabas de "mapear" a todos!
Incluso a veces esos dibujos del corazón se convierten en laberintos....
lescriptora:
Para ti entonces, que te lo quedes como un mapa en el corazón, :-)
Paola:
Ay... quién pudiera...
Mario:
Tal cual, el corazón es un mapa de laberintos.
Triste pero cierto.
Los mapas de la tristeza vuelven cuando menos lo esperas y tardan en irse, pero se van. Precioso texto
Un abrazo,
Marta
Botavara:
Así es.
Entrenomadas:
Gracias, Marta. Se va, se va tan lentamente...
M’encanta aquest escrit
Joan:
Moltes gràcies.
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