viernes, 30 de diciembre de 2011

TRASTORNOS LITERARIOS EN BABELIA, HOY

REPORTAJE: LIBROS
ANA RODRÍGUEZ FISCHER firma hoy en Babelia un artículo en que habla de TRASTORNOS LITERARIOS. Desde aquí, muchas gracias por sus palabras y su lectura. Menudo fin de año me ha regalado. 
Feliz fin de año a todas y a todos.


Entre cuentos

ANA RODRÍGUEZ FISCHER 30/12/2011. Babelia. El País.

Autores como Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás, Juan Eduardo Zúñiga o Manuel Rivas recopilan su narrativa breve
Debe celebrarse la publicación de los Cuentos completos, de Ramón Gil Novales (Huesca, 1928), libro que llena un injustificado hueco de nuestra narrativa del Medio Siglo, a cuya generación (la de los 50 o de los niños de la guerra) pertenece el autor. Tres libros editados con anterioridad y otro inédito (El sueño y la arboleda) pautan la trayectoria de un autor atento en los primeros relatos (Preguntan por ti, 1974) a rescatar sucesos cotidianos, incidencias menudas, actos aparentemente triviales, protagonizados por gentes sencillas, de la intrahistoria española, cuyo perfil se agiganta por la certeza en la ejecución del detalle y porque las escuchamos directamente (en monólogos, diálogos, una carta), dada la pericia de Gil Novales (que cuenta con una notable obra dramática) para modular y conjugar unas voces que no sólo cuentan sino que también filtran el fondo personal, incluyendo el calado del acontecer en la psicología y la moral de los personajes. Esa veta más íntima va creciendo en los relatos posteriores(El sabor del viento, 1988), más ensimismados por lo general, centrados en evocaciones de lo dejado atrás (espacios -una carretera o un apeadero que fue vivero de fantasías- o personas), o desplegándose hacia el ensueño. Son cuentos de marcado acento existencial, que afrontan la muerte (y sus múltiples formas o maneras de llegar, incluida la muerte en vida de los seres más vulnerables y solos) y el tiempo, la atonía del vivir, la melancolía, el destino o su presentimiento. Todos son relatos de una intensidad extrema, maravillosa y hermosamente humanos.
'Cuentos completos', de Ramón Gil Novales, llena un injustificado hueco de nuestra narrativa del Medio Siglo
Igual júbilo produce ver rescatada en un volumen la impar Trilogía de la guerra civil, de Juan Eduardo Zúñiga, y volver a percibir la fuerza de las imágenes que operan en el corazón mismo de algún relato o la extraordinaria eficacia del lenguaje.
Con Un millón de vacas (1990), Manuel Rivas lograba "convertir la cotidianeidad en emoción", según diagnosticó Basilio Losada (su traductor al castellano) en el breve prólogo que acompañaba aquel libro de poemas y relatos que captaban instantes del vivir, mínimas historias de inusual intensidad, lírica o dramática, animado retablo de una Galicia de la que seguían marchando gentes o adonde otros regresaban para "modernizarla", y donde las más buscaban su lugar: niños, jóvenes, adultos y viejos que viven en el campo y en la ciudad: marineros, gigantones infantiles, madres adolescentes, políticos en campaña, ahorcados, pintores naíf, rockeros, contrabandistas... Un variopinto retablo que fue creciendo con las historias de ¿Qué me quieres, amor? (1996), Ella, maldita alma (1999), Las llamadas perdidas (2002) y más cuentos, algunos inéditos, reunidos ahora en Lo más extraño.Son historias que hablan de tragedias grandes o pequeñas, antiguos dramas, ensueños de amor y música, traiciones, enemistades, felices intuiciones, agravios, humillaciones, enamoramientos, fervor, miedos, soledad, fantasías, belleza o azar. Son historias a menudo trenzadas a partir del contraste entre ese mundo interior (sentimientos, ilusiones) y una realidad grosera y bronca, absurda y violenta; o a partir de un encuentro fortuito (el del niño que juega al fútbol y la mendiga Mely, el del policía y la viejecilla con manía persecutoria), un recuerdo (la primera vez que el exmarinero en terapia alcohólica oyó llorar a su madre) o los gestos y el silencio que remata 'La llegada de Ingrid', donde la risa ante el absurdo (cruel) y la perplejidad de la niña que recibe una muñeca habladora (sólo que lo hace en alemán, regalo de su padre emigrado) se congela en el símil final de los cristales rotos. Hay más muestras de humor en este libro: en el divertido remake de La Regenta, por ejemplo. Y hay infinidad de sorpresas que llegan de la continua sobreposición de estas historias respecto de la realidad y de los infinitos detalles que laten más al fondo y que de repente afloran de paso: así, cuando el niño descubre que Mely "tenía los mismos ojos que aquella maestra que se había vuelto loca y que lloraba al pegar"; o cuando de Rodolfo se nos dice que recortaba los setos "con la precisión del barbero Naia, que antes del corte de pelo dibujaba un croquis de la patilla: te voy a hacer un 2×5×3, estilo Tom Jones".
De Antonio Muñoz Molina se recupera Nada del otro mundo (1993), al que se añaden el mordaz 'Apuntes para un Informe sobre la Brigada de la Realidad' y 'El miedo de los niños', donde regresamos a la Mágina de mediados de los sesenta que enmarcaba El viento de la Luna (2006) y la que ahora transitan el temeroso Esteban y el fantasioso Bernardo, que combaten la rutina diaria, el aburrimiento y el tiempo con historias de terror (en las que percibo un cierto homenaje a las aventis de Juan Marsé) forjadas sobre una realidad que años más tarde se revelará mucho más turbia y peligrosa de lo que desearon o imaginaron los chiquillos.
También Julio Llamazares (Vegamián, 1955) recobra en El valor del agua una historia ligada a la tierra que perdió -"un pueblo de montaña, pequeño pero bonito", sepultado por un embalse-: la del abuelo que vegeta en la ciudad y mientras cuida de su nieto pequeño lo distrae con cuentos que fueron verdad y al que antes de morir le entrega "el secreto que tan celosamente había guardado durante años".
Un paisaje, la sierra turolense del Maestrazgo, y un personaje afantasmado, el fotógrafo Patricio Julve, enmarcan las apasionadas y trágicas historias que Antón Castro (A Coruña, 1959) reúne en El testamento de amor de Patricio Julve, y que se remontan a los tiempos de las guerras carlistas -con los amores del general Cabrera y Margarita Urbino- y llega hasta 1994, cuando Ken Loach rueda allí Tierra y Libertad, deteniéndose en otros puntos intermedios de la Historia para contar lo que sucede con la llegada de una caravana circense de zíngaros o la muy becqueriana historia del artista Carlos Villalba en su persecución de la mujer ideal.
Trastornos literarios es un prodigioso haz de microrrelatos. Porque, a diferencia de lo que tan a menudo ocurre con este subgénero tan de moda (engordado con textos fallidos, ocurrencias insípidas, ombliguismos sin sustancia, edulcoraciones falsamente líricas y superfluidades varias), Flavia Company ha tenido, entre otros aciertos, el valor, la voluntad, el ingenio, la energía, el humor y la invención necesarios para forjar un conjunto de relatos breves (muchos, desternillantes) sobre el lenguaje y sus trampas y enveses. Y también sobre su maravilla. La sección 'Trastornos literarios' es un desarrollo o ejecución narrativa de figuras de dicción, retóricas, gramaticales o tropos; la ilustración, por vía del relato, de una hipérbole (el abuelo que cuenta sus batallitas), la epanadiplosis ('Capicúa'), la batología, los barbarismos (no he conseguido sacar el agua clara... de golpe y vuelta... intento hacer los ojos grandes...), el hipérbaton (magnífico este 'Cabeza sin'), y así hasta los 44 que componen este transgresor y ejemplar compendio de retórica (quizá más útil que ciertos manuales). Otra sección la dedica Flavia Company a las 'Frases (muy) hechas'; ya saben: abrigar esperanzas, oír llover, partir peras, quedarse en blanco, ver las estrellas... y demás perlas. Y por último, una muestra del absurdo, la injusticia, el ridículo o la crueldad de lo real, extraída de los titulares de los periódicos: "Un tenor pierde la voz y le sustituye uno del público", "la NASA desmiente que haya hecho pruebas sexuales en el espacio", "dos hermanos piden permiso para congelar a su madre muerta", "absuelto por sonambulismo un hombre que se metió en la cama de una vecina". En resumen: un libro "de obligada lectura", aunque hayamos de "robarle horas al sueño".
Uno de estos días, leí en este diario la columna 'Ironías', de Juan José Millás (Valencia, 1946), que empieza así: "Entre parado y preparado no hay más que un prefijo, distancia que, si nunca fue excesiva, con la crisis se ha reducido hasta extremos insoportables". Y volvía a sorprenderme la agudeza y la imaginación de un autor que en sus Articuentos completos conjuga voz y mirada para iluminar los múltiples repliegues de la realidad.
Con ánimo de prolongar y/o actualizar las propuestas de anteriores antologías de nuevos escritores latinoamericanos -McOndo, 1996; Líneas aéreas, 1997; Se habla español,2000-, Diego Trilles Paz reúne en El futuro no es nuestro 20 relatos de autores nacidos entre 1970 y 1980, que aportasen alguna diferencia específica respecto de las anteriores promociones y cuyos textos negasen que el futuro les pertenece a los más jóvenes. Algunos ya fueron editados en España -Giovanna Rivero, Tryno Maldonado y Ena Lucía Portela- y otros han obtenido aquí prestigiosos premios -A. Ungar, J. G. Vásquez, S. Rocangliolo-. Del resto, muchos merecerían igual fortuna, si bien destacaré que me han sorprendido especialmente tres escritoras: Andrea Jeftanovic (Chile, 1970) por su poderoso lenguaje, con ecos dostoievskianos, y su capacidad de ahondar en las zonas turbias de la mente al abordar el incesto; Lina Meruane (Chile, 1970), que con expresión precisa y descarnada trata otro tema casi tabú: la perversidad y la violencia entre amigas colegialas; Yolanda Arroyo Pizarro (Puerto Rico, 1970) que logra convertir una violación en una escena espeluznante a partir de un tratamiento estrictamente literario en el que la alegoría y la duplicación agigantan la sordidez del hecho y del escenario. Asimismo, Daniel Alarcón (Lima, 1977), que aun tratando de un tema más conocido (el terrorismo de Sendero Luminoso) lo hace desde la interioridad del personaje y resuelve el relato en una escena soberbia, de extrema tensión expresiva. Y Carlos Wynter Melo (Panamá, 1970), con otro relato de planos interiores que enfoca a un boxeador cuando descubre la identidad del rostro de la pesadilla y decide abandonar su carrera boxística.
Bibliografía
Cuentos completos. Ramón Gil Novales. Edición de José Domingo Dueñas. Prensas Universitarias de Zaragoza-Instituto de Estudios Altozaragozanos. Zaragoza, 2011. 319 páginas. 16 euros.
La trilogía de la Guerra Civil (Largo noviembre de Madrid, Capital de la gloria y La tierra sera un paraíso). Juan Eduardo Zúñiga. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2011. 416 páginas. 21 euros.
Lo más extraño. Manuel Rivas. Alfaguara. Madrid, 2011. 528 páginas. 22 euros (electrónico: 9,99).
Nada del otro mundo. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. Barcelona, 2011. 317 páginas. 18 euros (electrónico: 12,99).
El valor del agua. Julio Llamazares. Ilustraciones de Antonio Santos. Los Cuatro Azules. Madrid, 2011. 50 páginas. 12 euros.
El testamento de amor de Patricio Julve. Antón Castro. Xordica. Zaragoza, 2011. 202 páginas. 16,95 euros.
Trastornos literarios. Flavia Company. Páginas de Espuma. Madrid, 2011. 285 páginas. 19 euros.
Articuentos completos. Juan José Millás. Seix Barral. Barcelona, 2011. 957 páginas. 27 euros (electrónico: 18,99).
El futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericana. Diego Trilles Paz (editor). Eterna Cadencia. Buenos Aires, 2011. 270 páginas. 21 euros.

jueves, 29 de diciembre de 2011

MI MEJOR NOTICIA DEL AÑO


Contaré en el prólogo al libro (prólogo al que llamaré Secreto) por qué nació este poema narrativo y por qué supone para mí un antes y un después.
La cuestión, ahora, es que he firmado contrato con la editorial Eugenio Cano Editor, y que "Volver antes que ir" va a aparecer a principios de abril de 2012. Me siento muy feliz. Porque además, me han invitado a la Sala Maldonado de Madrid a realizar una lectura dramatizada. Eso, en cuanto esté publicado. Es como un extraño sueño que cierra círculos impensados.
El diseño de cubierta es de Javier García del Olmo. Y me encanta. También el interior (las tripas) del volumen está muy cuidado. 
"Volver antes que ir" es un poema narrativo de mil ciento diecisiete versos que he escrito durante estos dos últimos años de viajes transoceánicos. He cruzado el charco catorce veces en año y medio. Se dice pronto. Y el texto trata, justamente, el tema del viaje, de la emigración y de la forma en que esos traslados influyen en la identidad y en el alma. También de la infancia. También de la memoria.
Podéis leer los cien primeros versos, incluidos en la antología de poetas argentinos radicados en Barcelona, editada por el Consulado Argentino de Barcelona, si pincháis AQUÍ y buscáis entre las páginas 71 y 76.

martes, 27 de diciembre de 2011

INVIERNO CON CHIMENEA


Si hace unos días escribía mirando al mar... ahora ya toca temporada chimenea.
Para fin de año ahí vamos a cocinar. Qué gusto da el sabor de las brasas de leña.
Lo que no vamos a tener es tele. Quizás toquemos las campanadas a golpes de cucharón en una sartén. Está por ver. 

domingo, 25 de diciembre de 2011

ÁRBOLES DE NAVIDAD




Pensaba yo hasta ayer que los de mi abuelo materno eran los árboles de Navidad más originales que en el mundo han sido. Se trataba de una rama de olivo colgada del techo y boca abajo, llena de bolas de colores distribuidas a la buena de dios. Pero la vida no deja de sorprendernos.
Ayer me invitó Robin Hood a pasar la Nochebuena en su casa junto a unos amigos. Cuál no fuera mi sorpresa, a mi llegada al hogar dulce hogar, al ver el ejemplar luminoso (luces intermitentes con posibilidad de distintos tonos y velocidades, compradas en los chinos; la bomba) de árbol-perchero-cruz que se muestra en las fotos.
Durante la cena le confesé a Robin que el muñeco maldito del que sale detalle en la tercera imagen me estaba inquietando. Ni corto ni perezoso se levantó y lo puso de cara a la pared.
Feliz Navidad

FECHAS DE ENCUENTROS Y DE REENCUENTROS


Hace unos cuantos días fui a comer a un restaurante argentino con mi ex y su esposa. Conversábamos acerca de las distintas maneras en que nos enfrentamos a las relaciones según la edad en que nos encontramos. Y mi ex -mi relación entre los veintidós y los ventiséis años-, dijo algo que se me ha quedado flotando en la cabeza y con lo que estoy totalmente de acuerdo. Dijo, "mira, a los veinte se llega a las relaciones con todos los problemas habidos y por haber; y es natural, porque a nadie le dio tiempo ni siquiera de identificarlos; a los treinta uno llega a las relaciones consciente de cuáles son sus problemas; a los treinta y cinco uno los está resolviendo; pero a partir de los cuarenta y cinco hay que estar con los deberes hechos, uno no puede llegar a una relación y cargarla con todo lo que no quiso resolver; porque seamos claros: lo que no se tiene resuelto a los cuarenta y cinco es algo con lo que uno decidió vivir para siempre, ¿o no?". 

Y hablando de encuentros y de reencuentros. Emocionante la llamada que recibí el otro día. El niño -ahora ya un hombre, claro- con el que había salido a los catorce años y del que prácticamente no había vuelto a saber nunca más, me telefoneó preocupado por mi entrada de hace unos días en el blog, en que explicaba acerca de que me tenían que poner un Holter. Me contó que todos los jueves entraba en este sitio a ver cómo iban las cosas, me contó que compraba todos mis libros y que los iba llevando a la biblioteca de la localidad andaluza en que vive, me contó que desde hacía tiempo que pensaba en llamarme pero que no se había decidido hasta pensar: "A ver si me le va a dar algo y yo no le voy a haber dicho que me acuerdo de ella". Pues eso, que me pareció entrañable. Y tranquilo, Jose, lo del Holter salió bien. Gracias, amigo.

sábado, 24 de diciembre de 2011

THE ARTIST



Fui ayer por la noche a ver la película "The artist". Me gustó muchísimo. Me quedo con dos elementos por encima de los demás: el del placer olvidado del silencio y el del valor, muchas veces olvidado también, del agradecimiento.
Una película emocionada y emocionante. Un homenaje a la belleza. Una fiesta de la fotografía.  Llena de guiños, de ternura, de humor, de reflexión implícita.

Cine mudo en blanco y negro, como el que se realizaba allá por los años 20. Una película concebida en la actualidad a la manera de otras épocas (comprensible por lo tanto desde el punto de vista formal para los espectadores de entonces) que revela que las vueltas de tuerca que se le dan al tiempo no se le pueden dar a los seres humanos. Atención a los paralelismos: situada, en parte, en el crack del 29. 

Fui con mi hermana, quien a la salida dijo: lo que me gusta es que muestran que al final, para salir de las crisis, hay que reiventarse. Me encantó su lectura. Feliz cine.


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Película: The artist. Dirección y guion: Michel HazanaviciusPaís: Francia.Año: 2011. Duración: 98 min. Género: Dramacomediaromance.Interpretación: Jean Dujardin (George Valentin), Bérénice Bejo (Peppy Miller), John Goodman (Al Zimmer), James Cromwell (Clifton), Penelope Ann Miller (Doris), Missi Pyle (Constance), Malcolm McDowell, Ed Lauter.Producción: Thomas Langmann y Emmanuel Montamat. Música: Ludovic Bource.Fotografía en blanco y negro: Guillaume Schiffman. Montaje: Anne-Sophie Bion y Michel Hazanavicius. Diseño de producción: Laurence Bennett. Vestuario: Mark Bridges. Distribuidora: Alta ClassicsEstreno en Francia: 12 Octubre 2011. Estreno en España: 16 Diciembre 2011.

viernes, 23 de diciembre de 2011

ADIÓS, HOLTER, ADIÓS


Por todo lo alto lo voy a celebrar. Holter ha estado apretándome toda la noche y ha llegado a la conclusión de que no soy hipertensa. Estás un poco estresada, eso sí, me ha dicho el hombre. Un poco salida de la vía. Pero sana y fuerte. Y se ha ido. Ha dicho, me voy, ya no me necesitas. Ha sido compañero de una sola noche. Lo voy a celebrar por todo lo alto. O mejor dicho, por todo lo alco (hólico que me sirvan).
Bueno, pues eso, adelante las juergas. Felices Fiestas a todas y a todos. Seguimos.

jueves, 22 de diciembre de 2011

NUEVO BLOG DE MINIFICCIONES



UN BLOG QUE NACE Y EL CORAZÓN MÍO QUE GANA LATIDOS SIN FIN GRACIAS A ESTE REGALO QUE ME LLEGA DE BUENOS AIRES Y DE LOS COLEGAS CON LOS QUE COMPARTÍ LOS TALLERES DE MICRORRELATOS EN CASA DE LETRAS. ESTE BLOG: 


lunes, 19 de diciembre de 2011

SUEÑOS Y REALIDADES


Ayer me desperté por la mañana con el desasosiego que producen algunos sueños que son casi pesadillas. En el sueño había un esparadrapo que me hacía daño.
Por la noche, durante una cena en casa, descarté una copa porque estaba astillada. Cuando ya más tarde, una vez acabada la cena y desaparecidos los comensales, fui a tirarla a la basura, me corté. Me vendé como pude (es difícil atar una venda con una sola mano, y más si la herida es la derecha y una no es zurda).

Esta mañana, al quitarme el tosco vendaje, he comprobado que me seguía sangrando, así que he tenido que ir hasta un centro de asistencia para que me vendaran como se debe. Y claro, me han puesto esparadrapo.

Luego ha venido una amiga a comer y me ha traído dos preciosas copas de regalo. Sorpresa: No sabía nada de la copa rota ni de la herida. 

SIN COMENTARIOS

miércoles, 14 de diciembre de 2011

UNA NOCHE CON HOLTER


La semana que viene tendré que pasar una noche con Holter.
No he preguntado, pero ¿de dónde cuelga el Holter cuando se va una a dormir? En el camisón no hay de dónde. Y en la gota de perfume, que diría la Monroe, tampoco.
Ni sé cómo garantizan que no se lo arranque una todo cuando cae en sueño profundo.  Porque a ver, a mí esas ventosillas me van a molestar y voy a tender a arrancármelas sin piedad, claro. 
La noche que pase con él -con Holter-, seguro que voy a soñar con la temporada en que trabajé en televisión. Me parecerá que llevo colgada la petaca del micro o del pinganillo. Quizás incluso hable dormida y me ponga a presentar el B 360º. O a revelar secretos. Conclusión: esa noche duermo sola. A saber lo que puede una revelar en sueños con Holter aferrado a su piel. (Holter me suena a Walter- Ya me imagino diciendo: Ay, Walter, quita, para ya, qué pesadito está esta noche). 

Información de Wikipedia (con mis comentarios):
Primero, se ponen unos electrodos, que son una especie de pequeños parches conductores, en el tórax y se conectan a un monitor de registro, el cual funciona mediante energía obtenida de algún tipo de batería. El aparato se puede llevar en un bolsillo o en algún portador que no altere el funcionamiento del mismo, tal como una bolsa, la cual se puede colgar al cuello -COMO EL BARRILITO EN EL CASO DE LOS PERROS DE SAN BERNARDO, ¿NO? ¿ANDA YA!- o llevar en la cintura. Mientras se está utilizando el monitor, éste irá registrando la actividad eléctrica cardíaca y la persona debe llevar un registro diario de las actividades que hace durante el período de toma del examen. Pasadas veinticuatro horas desde el inicio del examen, la persona tiene que devolver el monitor al consultorio, laboratorio u hospital que proveyó el aparato. El médico tratante observará los registros y verá si ha habido algún ritmo cardíaco irregular.
Es de mucha importancia que la persona registre en forma exacta los síntomas y actividades que realizó, de forma que el médico pueda relacionar estos con los hallazgos que dé el monitor Holter. ¿UN DIARIO? ¿Y SI ESE DÍA ES ESPECIALMENTE TRANQUILO O ESPECIALMENTE AGITADO? ¿CÓMO PRETENDEN QUE UNA SIGA CON SU VIDA HABITUAL CON TODO ESO COLOCADO POR EL CUERPO? ME PASARÉ EL RATO PENSANDO: ¿ESTARÁ MI CORAZÓN LATIENDO DEMASIADO? ¿ME COMO ESA ONZA DE CHOCOLATE O NO? ¿ME DOY PRISA PARA PILLAR EL AUTOBÚS? ¿ATIENDO LA LLAMADA TELEFÓNICA DE ALGUIEN QUE ME PONE NERVIOSA O ME EXCITA?
Este examen es indoloro -HABRÍA QUE DISCUTIR A QUÉ LLAMAMOS INDOLORO, PERO EN FIN-, aunque es posible que algunos pacientes tengan que rasurarse el vello de la zona torácica -POR SUERTE, ESTO EN MI CASO NO ES NECESARIO- para que así los electrodos se puedan adherir adecuadamente.
El monitor de registro se debe mantener cercano al cuerpo, lo cual puede provocar dificultades durante el sueño -YA LO DECÍA YO-. La persona tiene que continuar con sus actividades normales mientras esté usando el monitor de registro. También las cintas adhesivas o cualquier método de sujeción de los electrodos al cabo de veinticuatro horas siempre producen irritaciones en la piel de los pacientes -¡QUÉ HORROR!-
BUENO, YA OS CONTARÉ.
EN CUALQUIER CASO... ESTO DEL ESTRÉS ES ALUCINANTE. TODO EL DÍA DICIÉNDOME, CALMA, CALMA, SHHHHH, CALMA. PAREZCO TONTA Y PARA COLMO EL ESTRÉS SIGUE AHÍ.

POR CIERTO, ME PROVOCA ESPECIAL RABIA CUANDO LA GENTE, AL ENTERARSE DE QUE SUFRES DE ESTRÉS, TE DICE COSAS COMO: PERO MUJER, RELÁJATE, TÓMATE LAS COSAS CON CALMA, SI NO ES PARA TANTO. 
¿CREEN ACASO ESAS PERSONAS QUE UNA ELIGE NO TOMÁRSELAS CON CALMAAAAAAAAAAA? Jajajajaja, cómo decía Wyoming en alguno de sus programas, para qué vamos a estar tranquilos si podemos estar crispados. 

lunes, 12 de diciembre de 2011

SEÑALES INTERPRETABLES


En un lugar hasta cierto punto habitado de esa isla en que hemos estado los últimos tiempos -y digo hasta cierto punto habitado porque había elementos y señales (como la que copio más arriba y otras diversas) que indicaban que alguna vez había pasado por allí algún ser humano pero, en realidad, no nos cruzamos con ninguno- vimos este cartel. Dio para conversaciones variopintas que nos llevaron a llorar de risa pero, en serio, ¿qué significa? No monte a caballo delante de caracoles. Cuando vea a un caracol, baje del caballo. No le diga al caballo que existen los caracoles. Obligue a los caracoles a montar a caballo. Si pisa un caracol, prohibiremos la existencia de su caballo. No por mucho caracol se cabalga más temprano. A quien más cabalga más caracoles se le aparecen. En fin. Lo más seguro es que se trata de un cartel que anima a la libre interpretación y, por ende, a poco que nos descuidemos, incluso al libre albedrío y a la anarquía. Es una llamada camuflada a la revolución. Es una arenga disfrazada de prohibición. ¿Vosotros qué opináis?

domingo, 11 de diciembre de 2011

LOS ANIMALES DE LA ISLA

CADA CUAL A SU BOLA, PERO DE BUEN ROLLO Y DEL MISMO PLATO

A CADA VACA LE LLEGA SU CARACOL

CUANDO DESPERTÓ, EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ

CADA CUAL A SU BOLA, PERO DE BUEN ROLLO Y DEL MISMO PLATO, INSISTO

jueves, 8 de diciembre de 2011

BAÑO MARINO EL 8 DE DICIEMBRE




Lugares en los que da gusto bañarse el cerebro y el alma. Y lo demás son circunstancias, insisto.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

DESDE DONDE AHORA ESTOY

Lo que veo desde donde escribo
Y lo demás son circunstancias.
He olvidado el infierno, aunque sé que estuve en él. Consta en mis actas. Pero ya mi piel se ha desembarazado del dolor del fuego y el rastro del azufre. He regresado a un lugar al que nadie me llega si no le doy paso o barca con la que acercarse. He vuelto al paraíso.

domingo, 4 de diciembre de 2011

PENDIENTES


No sabía yo que unos pendientes pudieran hacer daño... hasta que conocí a Robin Hood.
Y hasta aquí puedo leer. Para más detalles, la imaginación. O pueden preguntarle a Robin, en caso de que lo encuentren y desee responder, que no creo.

NAVEGAR SOBRE PALABRAS. LA ÚNICA TABLA A FLOTE





Descubrimiento

Creo en el gran descubrimiento.
Creo en el hombre que hará el descubrimiento.
Creo en el terror del hombre que hará el descubrimiento.
Creo en la palidez de su rostro,
la náusea, el sudor frío en su labio.

Creo en la quema de las notas,
quema hasta las cenizas,
quema hasta la última.

Creo en la dispersión de los números,
su dispersión sin remordimiento.

Creo en la rapidez del hombre,
la precisión de sus movimientos,
su libre albedrío irreprimido.

Creo en la destrucción de las tablillas,
el vertido de los líquidos,
la extinción del rayo.

Afirmo que todo funcionará
y que no será demasiado tarde,
y que las cosas se develarán en ausencia de testigos.
Nadie lo averiguará, no me cabe duda,
ni esposa ni muralla,
ni siquiera un pájaro, porque bien puede cantar.

Creo en la mano detenida,
creo en la carrera arruinada,
creo en la labor perdida de muchos años.
Creo en el secreto llevado a la tumba.

Para mí estas palabras se remontan por encima de las reglas.
No buscan apoyo en ejemplos de ninguna clase.
Mi fe es fuerte, ciega y sin ningún fundamento.



Wislawa Szymborska
De "Fin y principio" 1993       
Versión de Gerardo Beltrán

 

sábado, 3 de diciembre de 2011

INFIERNO 9



Contra Jaime Gil de Biedma (de Jaime Gil de Biedma).

¿De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

¡Si no fueses tan puta!
Y si yo no supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
¡Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

jueves, 1 de diciembre de 2011

TENSIÓN Y ESTRÉS



Según un estudio realizado por una universidad estadounidense, las tres cosas que MÁS ESTRÉS provocan en la vida son, por este orden:

1) La muerte de un familiar allegado.
2) Un divorcio.
3) Una mudanza.



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Del 1 he sufrido las peores desde los veinticinco años. Del 2, hace muy poco el último (espero que sea el último). Y hoy me mudo. 
¿Cómo no voy a tener la tensión desbocada?